El Río Paraná extraña sus héroes

 El Rio Paraná extraña al General Lucio Norberto Mansilla comandante de las fuerzas argentinas que enfrentó con muy pocos medios una poderosa flota anglo-francesa cuyos buques mercantes  poseían la tecnología más avanzada en maquinaria militar de la época, impulsados tanto a vela como con motores a vapor que pretendían navegar por el Paraná sin pedirle permiso a nadie para colocar sus productos importados, desconociendo la  autoridad de Rosas como encargado de las relaciones exteriores de la Confederación.

La principal fortificación argentina se encontraba en la Vuelta de Obligado, donde el río tiene 700 m de ancho, y un recodo pronunciado dificultaba la navegación a vela. El general Mansilla hizo tender tres gruesas cadenas de costa a costa, sobre 24 lanchones. Las fuerzas argentinas opusieron gran resistencia, pero la victoria fue para Gran Bretaña y Francia, aunque fue una victoria “pírrica” por cuento todo terminó en dos tratados. Gran Bretaña, con el Tratado Arana-Southern, de 1847, concluyó definitivamente este conflicto y en marzo de ese año ordenó el retiro de su flota. Francia tardó un año más, hasta la firma del Tratado Arana-Lepredour.

Estos tratados reconocían la navegación del río Paraná como una navegación interna de la Confederación Argentina y sujeta solamente a sus leyes y reglamentos, lo mismo que la del río Uruguay en común con el Estado Oriental

Estos tratados de paz marcaron la victoria de la firme y digna posición en defensa de la soberanía nacional mantenida por Juan Manuel de Rosas, en su carácter de encargado de las relaciones internacionales de la Confederación Argentina, motivo por el cual en su testamento San Martín dispuso que el sable fuese «entregado al General de la República Argentina, Don Juan Manuel de Rosas, por la firmeza con que ha sostenido el honor de la república contra las injustas pretensiones de los extranjeros que pretendían humillarla». 

SOBERANÍA FLUVIAL ENTREGADA AL EXTRANJERO

A 177 años de esa gesta histórica me pregunto qué haría San Martín con su sable respecto de los distintos gobiernos neoliberales que “ENTREGARON LA SOBERANÍA FLUVIAL” (leasé Martinez de Hoz – Menem)

ARGENTINA SANGRA POR LAS BARRANCAS DEL RÍO PARANÁ es un libro de Luciano Orellano  que explicita con rigor científico y datos precisos el origen de la extranjerización y sus protagonistas internos y externos que se benefician con la situación actual. Mi intención es divulgar parte de la valiosa información en este y otros post.

LA CUENCA DEL PLATA (Orellano)

La cuenca del Plata se encuentra entre las cinco cuencas más grandes del mundo, detrás de las de Amazonas, Congo, Nilo y Misisipi. Abarca territorios de cinco países: Brasil, Bolivia, Paraguay, Argentina y Uruguay.

Los ríos han sido usados históricamente, a escala universal, como vías navegables para la conquista y dominio de territorios, el saqueo de recursos, el comercio, la economía, la comunicación y el tránsito de personas. Por eso este espacio tiene una implicancia política “de Estado”, es de carácter estratégico para la defensa y para la soberanía de las naciones que la componen. Así concibe EE. UU, por dar un ejemplo, al río Misisipi y su cuenca, un tema estricto de política de defensa donde tiene un control absoluto la marina norteamericana.

Ya Manuel Belgrano sostenía que ““Toda nación que deja hacer por otra una navegación que podría hacer por ella misma, compromete su soberanía y lesiona gravemente la economía de sus habitantes”.

La comercialización internacional de la producción de granos y derivados agroindustriales de la Argentina, Paraguay, Bolivia y parte de la producción del Estado brasileño de Mato Grosso y otras cargas de yacimientos de mineral de hierro del Mutún en Bolivia y Urucú en Brasil salen por la Cuenca del Plata. El Río Paraná es la “yugular” que comunica el polo productivo de América con todos los mercados del mundo.

Hay un núcleo de intereses coincidentes de la clase terrateniente hegemónica (que opera como factor interno principal), la burguesía intermediaria y los imperialismos. Buscan profundizar una economía agroexportadora subordinada, dependiente y de extrema especialización y una integración al mercado mundial de carácter unilateral. Todo se reduce en lo fundamental a la extracción de productos primarios y a un escaso desarrollo industrial, solo con la excepción de aquello que necesita tomar lo mejor de la ciencia (genética animal y vegetal, semilla, fertilizantes, químicos, agroquímicos, siembra directa, etc.).

Los cinco países que componen la cuenca del Plata, poco se diferencian unos de otros en su estructura latifundista. Un porcentaje mínimo que va entre el 2% y el 10% de las explotaciones concentran más del 50% de la tierra en estos países. En esta estructura latifundista terrateniente, que tiene su origen desde los tiempos coloniales, los dueños de la tierra (que es el principal medio de producción histórico de la economía latinoamericana) se han consolidado de la mano de los agro negocios en los Estados dependientes del imperialismo

EL COMERCIO EXTERIOR (Orellano)

En el control del comercio exterior siempre los puntos centrales fueron la Aduana y el puerto, que significa nada más ni nada menos que quién los controla tiene la llave de lo que ingresa y lo que sale del país.

En el transcurso del primer gobierno peronista, y a diferencia de otros países de América Latina, Argentina desarrolló una rica experiencia histórica de haber ejercido su derecho soberano sobre su comercio, industria, puertos, marina mercante, defensa, industria naval y ferroviaria, astilleros, entre otros. Tuvo control del comercio, de la banca y de su moneda. Se creó un organismo como el IAPI (Instituto Argentino de Promoción del Intercambio) que controlaba el comercio, y fue un instrumento para financiar el crecimiento de la industria nacional.

Los sectores dominantes, tanto hoy como ayer, estallan de cólera cuando se hace referencia a esa experiencia y quieren enterrarla para borrarla de la historia. Ocultan que, en 1930, durante el gobierno de Justo (en plena década infame) se creó la Junta Reguladora, que fue la primera experiencia del control estatal del comercio exterior, con un contenido oligárquico, para garantizar la renta de los terratenientes con un precio sostén, es decir un subsidio. Queda claro la intervención del Estado, no es un problema sino para qué, con qué contenido, y en beneficio de quiénes interviene el Estado.

Sigue inconcluso aquel “mal ejemplo” de soberanía y desarrollo industrial independiente que la dictadura del 1976 enterró a sangre y fuego, y que algunos años después, de la mano del gobierno de Carlos Menen en la década de los 90, abrió paso a la privatización del sistema portuario argentino, la instalación de puertos privados, la concesión del dragado del río, junto al desguace de ramas enteras vinculadas a la actividad portuaria (marina mercante, astilleros, vías navegables, etc.

De este modo, las principales potencias del mundo se fueron asegurando una presencia clave a la vera del Paraná, ejerciendo un control estratégico de lo que entra y de lo que sale por él. Lo hacen a la vera del mismo río en el que alguna vez Belgrano decidiera izar por primera vez el pabellón nacional y sobre las mismas barrancas en las que durante la  “guerra del Paraná”, Lucio Mansilla defendiera la soberanía nacional de la injerencia de la flota anglo-francesa a mediados del siglo XIX.

Según la Bolsa de Comercio de Rosario, hasta antes de la caída de Vicentín, las 4 primeras todas extranjeras comercializan 48% del total y entre las 10 primeras el 91%.  Este es el ranking:

1°) COFCO (China National Cereals – CHINA)

2°) CARHILL (Will Carhill fundador – EEUU)

3°) ADM (Archer Daniels Midland – EEUU)

4°) BUNGE LIMITED (EEUU con sede en la guarida fiscal Bermudas que absorbió a Bunge y Born Argentina)

5°) AGD Aceitera General Deheza (ARGENTINA)

6°) “VICENTIN” (ARGENTINA),

7°) Oleaginosa Moreno (Glencore adquirió el 51% de acciones en 1997 – SUIZA)

8°) LCD (Louis Dreyfus Company – FRANCIA)

9°) ACA Asociación de Cooperativas Argentinas (ARGENTINA)

10°) MOLINOS AGRO (ARGENTINA)

Por el peso territorial que tienen estas empresas dominan un sector estratégico de nuestra economía, son delineadores de gran parte de las políticas económicas, en alianza con los terratenientes nativos y extranjeros. Así, se produce un entrelazamiento que combina el capital financiero con el comercial, agrario, industrial y bancario. Además controlan eslabones principales de la cadena productiva: la tierra, semillas, insumos, fertilizantes, herbicidas, maquinaria agrícola, pools de siembra, y ejercen su plena soberanía monetaria

No hay posibilidades de avanzar en un proceso de desarrollo independiente de nuestro país a favor de las grandes mayorías, que además sea sustentable ambientalmente, sin poner en discusión el control de esta palanca clave, en la que  hoy las grandes potencias en alianza con los grandes terratenientes ejercen un dominio casi absoluto, no solo a través de su dragado, sino por el control de los resortes del comercio exterior (mediante las terminales portuarias asentadas en su vera), como en lo que refiere al transporte fluvial de las mercancías que se comercializan por sus aguas (el 98% de la flota es de bandera extranjera).

El canal Magdalena, una decisión soberana impostergable

La llave de acceso al Río Paraná está en el Río de la Plata. Hoy, este nodo geopolítico, está en control del puerto de Montevideo, a través del canal Punta Indio por diversas decisiones en contra de los intereses nacionales que se han tomado fortaleciendo el carácter de puerto director que hoy detenta.

El golpe de gracia vino en el 2018, durante el Gobierno de Macri, cuando la cancillería argentina votó a libro cerrado un permiso para que el puerto de Montevideo pudiese realizar la profundización del dragado de su principal canal de acceso llevándolo a 40 pies, asegurándose la posibilidad de recibir buques de gran porte (principalmente portacontenedores), y entregando de manera definitiva la llave de la puerta de entrada de la hidrovía Paraná-Paraguay.

Argentina puede recuperar parte de la soberanía fluvial con el dragado del Canal Magdalena; El canal Magdalena sería un acceso mucho más directo, además el canal Punta Indio tiene una distancia de 52 millas náuticas frente al canal de navegación Magdalena de 29 millas náuticas. Por otro lado, el canal Magdalena (150m de solera) está pensado como canal de doble vía, a diferencia del de Punta Indio (100m de solera) que es de una sola vía, con todas las demoras que ello implica

La República Argentina debe empezar a torcer el rumbo errático de su política hídrica, fluvial y marítima: la desembocadura fluvial en el Canal Magdalena, que une ambos ríos con el Océano Atlántico y garantiza así la absoluta independencia de circulación.  nos va a permitir unir los puertos del Paraná con los del Atlántico sur»

El Canal Magdalena operativo será un factor de extraordinario empuje a la economía bonaerense por la cantidad de empleos que generará, dado el espesor de los servicios conexos a la actividad naviera que se abrirán. El beneficio para toda la larga costa atlántica bonaerense será excepcional, porque todos los servicios logísticos que hoy se prestan desde el Uruguay –con enormes sobrecostos– alentarán un veloz desarrollo de innumerables puertos y ciudades costeras en las que de inmediato se abrirán e instalarán astilleros, talleres, proveedurías, almacenes náuticos generales, servicios de asistencias, de aprovisionamientos y de prácticos, y obviamente agencias marítimas, todos los cuales hoy se prestan desde Montevideo, encareciendo las operaciones y con beneficio cero para nuestro país.(2)

Sabido es que ésa es una de las graves consecuencias negativas para la Argentina por haberse entregado la soberanía. Un reciente informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) estimó que el beneficio económico del cambio de ubicación de los servicios navieros, a partir de la operatividad del Canal Magdalena, sería de entre 60 y 150 millones de dólares por año. Beneficio impactante si se recuerda que hoy la salida al mar de cualquier producto argentino se realiza a través del ineficiente Canal Punta Indio –que es mucho más largo y más angosto que el Magdalena– y que como es de una sola mano resulta también mucho más demorado cuando se hacen largas «colas» de buques, que deben pagar costosísimos estacionamientos, servicios de prácticos y tasas y otras erogaciones a prestadores extranjeros, ya que Montevideo es un puerto concesionado por varias décadas a grandes corporaciones anglo-belgas, por lo que en la jerga marina se considera al canal Punta Indio como una vía navegable contra natura, porque además de necesitar intensos y constantes dragados, al ser de una sola vía impide el sobrepaso de buques.

Es esencial que el pueblo argentino sepa, y a conciencia, que si hay una cuestión que no debe quedar en mera esperanza frustrada, es la de la Soberanía sobre el Paraná y el Plata. Que no son «hidrobias» sino ríos maravillosos, cuyo encuentro con el Océano Atlántico es el punto de partida hacia la gran recuperación económica que el pueblo argentino merece y espera.

(1) ORELLANO Luciano «ARGENTINA SANGRA POR LAS BARRANCAS DEL PARANÁ

(2) GIARDINELLI Menpo Página 12 26/06/22

Ilustración Gráfica: Lic Griselda Catramboni

© Cr. DANIEL ROY