Argentina es un país bicontinental, su territorio ocupa parte de América y también una porción de la Antártida. El litoral marítimo argentino mide 4.725 km y la longitud de la costa de Antártida Argentina e islas australes: 11.235 km. La Argentina posee también las bocas orientales de 3 pasajes bioceánicos estratégicos: el Estrecho de Magallanes, el Canal de Beagle y el Pasaje Drake. Mucha superficie para ejercer la soberanía con medios económicos escasos. (1)

Cuando pensamos en la superficie de Argentina, sólo imaginamos la parte continental americana y a veces agregamos la parte antártica e islas, pero nunca incluimos el mar, ese tremendo territorio que algunos llaman “PAMPA AZUL”, sobre el cual debemos ejercer “soberanía”.

ESPACIOS MARÍTIMOS ARGENTINOS

En virtud del derecho internacional del mar, los Estados costeros tienen, según sea el caso, soberanía, derechos de soberanía, y jurisdicción, sobre la columna de agua y el lecho y subsuelo de los espacios marítimos adyacentes a sus costas continentales e insulares.

Los espacios marítimos de la República Argentina, que se describen a continuación, lindan al Norte con la República Oriental del Uruguay y al Sur con la República de Chile.

El mar territorial argentino se extiende hasta una distancia de 12 millas marinas a partir de las líneas de base que se establecen en la Ley Nº 23.968. La Nación Argentina posee y ejerce soberanía plena sobre el mar territorial, así como sobre el espacio aéreo, el lecho y el subsuelo de dicho mar.

La zona contigua argentina, por su parte, se extiende más allá del límite exterior del mar territorial, hasta una distancia de 24 millas marinas medidas a partir de las líneas de base. El país ejerce en esta zona todos sus poderes fiscales y jurisdiccionales, preventivos y represivos, en materia impositiva, aduanera, sanitaria, cambiaria e inmigratoria, sin perjuicio de las exenciones parciales o totales que legalmente se determinen.

La zona económica exclusiva argentina se extiende, más allá del límite exterior del mar territorial, hasta una distancia de 200 millas marinas a partir de las líneas de base. En esta zona, Argentina ejerce derechos de soberanía para los fines de la exploración y explotación, conservación y administración de los recursos naturales, tanto vivos como no vivos, de las aguas supra yacentes al lecho del mar y con respecto a otras actividades con miras a la exploración y explotación económicas, tal como la producción de energía derivada del agua, de las corrientes y de los vientos.

La plataforma continental sobre la cual ejerce soberanía nuestro país, comprende el lecho y el subsuelo de las áreas submarinas que se extienden más allá de su mar territorial y a todo lo largo de la prolongación natural de su territorio hasta el borde exterior del margen continental.

Además, está establecido que los Estados que puedan demostrar que la prolongación natural de su territorio se extiende más allá de las 200 millas marinas, se hallan facultados para establecer el límite exterior de su plataforma continental en lo que técnicamente se denomina “borde exterior del margen continental”.

Ese espacio se denomina “LA ZONA” que incluye los fondos marinos y subsuelos sujetos a reglamentaciones internacionales especiales. Argentina logró en 2017, que Comisión de Límites de la Plataforma Continental de la ONU, estableciera 1,7 millones de kilómetros cuadrados a nuestra plataforma continental más allá de las 200 millas, de un espacio en el cual Argentina tiene derechos de soberanía sobre la exploración, explotación, conservación y administración de los recursos del fondo, vivos y no vivos”. (2)

LA PESCA, ACTIVIDAD ESENCIAL

La pesca ocupa el 8° puesto entre los complejos exportadores argentinos. Son muchas las especies explotables en el mar argentino: desde merluza hubbsi, polaca y de cola, hasta calamar illex y langostino. El 70 por ciento está compuesto por peces, y el 30 por ciento restante se reparte entre moluscos y crustáceos.

Cerca del 90 por ciento de la producción pesquera, producto del trabajo de más de 1200 embarcaciones de diferente porte, es exportada principalmente España, China, Estados Unidos, Italia y Brasil. En 2015, las divisas ingresadas fueron de casi 1500 millones de dólares.

Lamentablemente, el valor agregado es muy bajo. Esta falencia se manifiesta, por ejemplo, en el langostino, que es importado por varios países latinoamericanos, donde es procesado y vuelto a exportar a precios sensiblemente más altos. Paradójicamente, a pesar de que la Argentina es un exportador neto de recursos pesqueros las conservas de pescado representan el 70 por ciento de los productos pesqueros importados.

Es imprescindible y urgente una política de Estado que revierta esta absurda situación

El desafío de la Milla 201

La pesca no autorizada dentro y fuera de las aguas nacionales desafía la capacidad del Estado argentino y la comunidad internacional en términos ambientales, económicos y sociales.

Según la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (Convemar) que nuestro país aprobó en 1995, la pesca que se realiza fuera de la Zona Económica Exclusiva (ZEE), la denominada Milla 201, es legal. En la columna de agua de alta mar, la actividad está abierta a todos los Estados y es de utilización exclusiva para fines pacíficos.

Sin embargo, como señala Milko Schvartzman, coordinador del Programa Océanos del Círculo de Políticas Ambientales. “Más allá de que a veces no sea ilegal, el tener una flota de más de 550 barcos operando en la milla 201 genera un daño ambiental, económico y social importantísimo para nuestro país. Ese daño es el mismo así los barcos estén en la milla 199 o 201″, afirma.

Así se ve la milla 201

Cómo operan los barcos que pescan sin permiso en el Mar Argentino

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) existen tres tipos de pesca irregular: ilegal, no declarada y no reglamentada. La primera hace referencia a la que es “realizada por buques nacionales o extranjeros en aguas bajo la jurisdicción de un Estado, sin el permiso de éste o contraviniendo su legislación”, como ocurre cada vez que un buque extranjero atraviesa el Mar Argentino y se ubica en la milla 199 o aún más cerca del continente.

Por otro lado, define a la pesca no declarada como la que ocurre cuando un barco realiza la actividad sin declarar (debe declararla para proteger las especies y los siclos de reproducción) a la autoridad nacional competente, en contravención de la legislación nacional. Y, por último, se llama pesca no reglamentada a aquella realizada en zonas o en relación con poblaciones de peces respecto de las cuales no existen medidas aplicables de conservación u ordenación. Es decir, la pesca que suele ocurrir por ejemplo más allá de la milla 200, frente a las costas argentinas.

La flota que pesca en las cercanías del Golfo San Jorge, frente la provincia de Chubut, está compuesta por barcos de cuatro países. Según Milko, más del 40% pertenecen a China; entre un 18% y un 20% a Taiwán; de un 18% a 20% a Corea del Sur; y otro 18% o 20% a España.

De acuerdo a un estudio realizado en el año 2017 por Nacional Geographic, más de la mitad de los buques extranjeros son subsidiados por sus países de bandera. Y Milko afirma que esto sigue pasando. “China les carga combustible a sus barcos, les brinda información satelital y tecnología para que operen. En el caso de la Unión Europea, los exime de impuestos y sus barcos están subsidiados. Lo mismo ocurre con Taiwán y Corea del Sur”, expone. 

A su vez, las embarcaciones extranjeras utilizan mano de obra que varias organizaciones denuncian como esclava o semiesclava. Milko explica: “Las tripulaciones de los barcos no son de sus países de bandera, únicamente el capitán y los oficiales. Los demás son de países como Indonesia, Filipinas o algún país africano”.

Problemas de la ilegalidad: de lo económico a lo ambiental

La mayoría de los buques extranjeros no cumplen ni respetan ningún tipo de ordenamiento, legislación, reglamentación, estándares sanitarios, laborales o ambientales que se le exige a cualquier barco que quiera pescar en el Mar Argentino. Y este es uno de los puntos que hace que la actividad pesquera legal de la Argentina corra con gran desventaja, ya que al ser irregular la operación extranjera resulta mucho más barata. De esta manera, los países que cumplen las reglas sufren un fuerte impacto a nivel económico, social y —obviamente— ambiental. (3) 

Por otro lado, el daño ambiental es producido por el exceso de pesca. 

Soluciones: las medidas que puede tomar el Estado argentino

Urgentes cambios en la legislación argentina: Convertir la pesca ilegal en delíto penal (hoy sólo es una infracción), de manera que el capitán de la embarcación que realiza pesca ilegal y sus oficiales serían detenidos. Además, la embarcación debe ser incautada (hoy una vez que el barco extranjero paga la multa se lo libera).

Vía diplomática detener el apoyo logístico que brinda Uruguay a través del puerto de Montevideo, donde no se efectúan controles de ningún tipo, los barcos no pagan impuestos ni tampoco reciben inspecciones. También Panamá les cede la bandera a los barcos extranjeros que están al borde de la milla 200. Particularmente a los barcos nodriza, aquellos que transbordan la captura que realizan los otros barcos, les proveen de víveres y combustibles”. Por lo tanto, es fundamental detener las vías de suministro y apoyo logístico por parte de estos dos países. 

MONTEVIDEO brinda logística a BARCOS PIRATAS

Reclamar el cumplimiento del mandato de la ONU “DESARROLLO SOSTENIBLE”: junto con otros países afectados como Ecuador, Perú y Chile referido a la defensa de los océanos y la conservación marina. La ONU entonces debería obliga a la Organización Mundial del Comercio (OMC) a prohibir los subsidios de la pesca ilegal y destructiva.

Señores legisladores y Cancillería, estos aspectos no pueden demorar más si queremos ser soberanos.

Cómo vigila Argentina la milla 200

Desde Puerto Madero, la Prefectura Naval realiza el monitoreo virtual con el “Sistema Guardacosta” diseñado por los propios técnicos informáticos del organismo mediante el cual se puede localizar e identificar con todas sus características a los barcos presentes en el Área de Operaciones: su nombre, posición actual, bandera, velocidad y todos sus movimientos previos y el itinerario futuro.

La Prefectura Naval  cuenta con cinco buques guardacostas y un avión Beechcraft y también participa activamente la ARMADA ARGENTINA, y en caso de detectar alguna intrusión al espacio prohibido, se desplazarán hasta la línea imaginaria que delimita las 200 millas de Zona Económica Exclusiva Argentina (ZEEA).

INICIATIVA PAMPA AZUL

El desarrollo de actividades sustentables en nuestro mar es un objetivo estratégico, no sólo para nuestro país, sino también para el mundo entero. De esta manera, el Gobierno Argentino inició una estrategia para promover la investigación científica marina, el desarrollo tecnológico y la explotación sustentable de los recursos en el Atlántico Sur. Este proyecto, que se caracteriza por su interdisciplinariedad, se lo denomina como “Iniciativa Pampa Azul

Mediante la Ley N° 27.167 creó el Programa Nacional de Investigación e Innovación Productiva en Espacios Marítimos Argentinos – PROMAR, para generar un marco legal y coordinación entre los actores involucrados en la tarea de conocer y cuidar los espacios marítimos argentinos. De esta manera, se instituyó un consejo de administración interministerial compuesto por representantes del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, el Ministerio de Defensa, el Ministerio de Seguridad, el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, el Ministerio de Turismo, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, la Jefatura de Gabinete, y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas.(5)

El Estado Argentino debe participar en el desarrollo de la “PAMPA AZUL” constituyendo una empresa mixta público-privada donde participen como socios todas las áreas incluidas en PROMAR y empresas argentinas de pesca con el objeto de explotar de manera sustentable los recursos marinos, pero también invirtiendo en las plantas de procesamiento con créditos subsidiados por el Banco Nación para poder exportar con valor agregado.

Hace falta una empresa estatal mixta que sirva de testigo en el desarrollo de la PAMPA AZUL.

(1) PITTA Sandra «Argentina bicontinental y oceánica» NODAL

(2) http://www.argentina.gob.ar

(3) BERRA Renata «La Redacción» 09/04/21

(4) MARELLI Fabian y POLERI Sebastian»La Nación» 13/12/21

(5) http://www.argentina.gob.ar

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