“Argentina ha mostrado la capacidad de hacer sus propios satélites, desarrollar su propia tecnología necesaria para eso, y los satélites que hemos hecho siempre fueron para mirar la Tierra. Es decir, son satélites de observación y toda esa información le permite al país utilizarla en provecho de mejorar la producción, manejar catástrofes como inundaciones, incendios o el avance de plagas”, (Brain Parola –CONAE).

Con la noticia de la firma del acuerdo entre la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) y la empresa VENG S.A. (empresa de capital estatal) para desarrollar el Tronador II mediante una inversión de 9.730 millones de pesos para el desarrollo de un prototipo y su infraestructura auxiliar, se abrió un nuevo capítulo en la historia aeroespacial de Argentina. El Estado tiene un objetivo: completar el denominado “ciclo espacial”, es decir, tener la capacidad de fabricar satélites, lanzadores, y contar con plataforma de lanzamiento propia. En la actualidad solo 10 países cuentan con dicho ciclo completo y de ellos depende el reto de los países del globo.

Argentina es un Estado que tiene una historia aeroespacial muy rica, y el último gran intento previo al Tronador fue con el proyecto Cóndor. El carácter dual de la tecnología misilística del proyecto Cóndor hizo que desde el principio el proyecto podía encararse desde un punto de vista militar. El Cóndor podía ser utilizado como misil con cabeza de guerra (atómica, química o convencional) o como lanzador de satélites de uso militar o civil para comunicaciones e investigación.

El “misil Cóndor II” empezó a desarrollarse en secreto a principio de los 80.  Hasta 1987, el emprendimiento militar del misil Cóndor se mantuvo fuera de la agenda pública. Ese año, Estados Unidos, Gran Bretaña, Italia, Alemania, Francia, Japón y Canadá establecieron el Régimen de Control de Misiles para impedir la proliferación de esa tecnología en los países periféricos y presionaron al gobierno de Alfonsín para que desactivara el proyecto; Alfonsin se negó, pero el gobierno neoliberal de Menen totalmente alineado con EEUU no sólo desactivó el proyecto, sino que también destruyó el material y los planos. Parte de los motores fue enviada a España en 1993 para que allí se garantizara la destrucción reclamada por Estados Unidos. Además, las instalaciones hasta entonces secretas de Falda del Carmen fueron cerradas. Si se hubiera defendido la soberanía tecnológica ahora Argentina estaría en el selecto grupo de 11 países con tecnología necesaria para poner en órbita satélites como los Arsat 1 y 2 que tuvieron que ser lanzados desde Guyana Francesa con el cohete lanzador francés Ariane 5.

Hoy el desarrollo tecnológico es más estratégico que la energía, y está muy claro que el llamado “primer mundo” que auspicia el “modelo neoliberal” aborta cualquier intento de progreso en ese terreno

PROYECTO TRONADOR II

El proyecto se realiza en los centros espaciales de la CONAE, una parte en el CETT (Centro Espacial Teófilo Tabanera) en Falda del Cañete, Córdoba, donde se llevan a cabo la fabricación, la integración y los ensayos de sistema de propulsión del lanzador, y otra parte en el Centro Espacial Punta Indio (CEPI), en la provincia de Buenos Aires, donde se avanza en la fabricación e integración del fuselaje. La infraestructura requerida para los servicios de lanzamiento estará emplazada en el CEMB (Centro Espacial Manuel Belgrano) en Bahía Blanca.

Además, también participan instituciones públicas como la Universidad Nacional de la Plata (UNLP) y la Universidad Nacional de Mar del Plata, y pymes de base tecnológica, como la empresa Valthe, instalada en Justiniano Pose, Córdoba.

La CONAE también dispone de la red de estaciones terrenas requeridas para el seguimiento, monitoreo y control de los lanzadores Tronador II, mediante la Estación Terrena Córdoba ubicada en el CETT, la Estación Terrena Tierra del Fuego ubicada en cercanías de Tolhuin, y la futura Estación Terrena Belgrano II en la Antártida Argentina.

El proyecto contempla el desarrollo del lanzador Tronador II-250 (TII-250) y de los prototipos TII-70 y TII-150, cohetes impulsados con oxígeno líquido y kerosene como combustible, que serán los modelos utilizados para realizar los ensayos y servirán para poner a prueba los motores que llevará a bordo el lanzador final, Tronador II-250.

VENTAJAS DEL PROYECTO TRONADOR

Acceso directo al espacio, por una cuestión económica. Hoy en día, un cohete Falcon 9 como el que mandó el último cohete argentino Saocom, cuesta unos 65 millones de dólares por lanzamiento. Si Argentina contara con su propio lanzador evitaría pagar esos costos, y podría generar un ingreso, porque se podría cobrar por lanzar a países vecinos, o se podría cobrar a empresas ya sean argentinas o de otros países. 

Desarrollo de industria aeroespacial. Otra ventaja económica es que a partir de una industria aeroespacial que es impulsada por el sector público, surgen un sinfín de otros comercios, industrias y empresas que proveen válvulas, cañerías, conexiones, estructura de soldaduras, todo tipo de sistemas, software, en tierra antenas y demás cosas que van lentamente generando ese ecosistema de empresas privadas.

Soberanía. Pero la ventaja más importante es un tema netamente de soberanía. Si bien el Tronador es un proyecto civil de uso pacífico que está pensado para cuestiones científicas y lanzar satélites de observación terrestre y demás, contar con capacidades propias de lanzamiento al espacio le da a la Argentina la capacidad de independizarse el día de mañana en caso de algún tipo de conflicto, embargo o disputa, pensando en no depender de terceros para poder acceder al espacio.

Si Argentina tiene satélites y sistemas de lanzamiento propios y un ecosistema espacial maduro se puede monitorear el espacio aéreo argentino para combatir el narcotráfico, se puede hacer una política de monitoreo de costas para combatir la pesca ilegal, y muchas cosas más de manera completamente autónoma, como corresponde a un Estado presente. En cambio quienes profesan un Estado que deje todo en manos «del mercado», lo que en realidad quieren es un «Estado bobo» que deje estas cuestiones de importancia en manos de empresas extranjeras, quizás porque son «socios de ellas». 

Es un proyecto lento, que no se hace de un día para el otro, y que a toda empresa pública y privada estas cosas le llevan años. El tema es que incluso a SpaceX le llevó unos tres lanzamientos fallidos, alcanzar su primer lanzamiento con éxito, e incluso después siguieron teniendo fallas, hasta el día de hoy, que ya tienen un registro casi perfecto desde hace años. Pero para llegar a ese punto, hay que tener un bolsillo muy amplio y la voluntad política de seguir apostando a pesar de los fracasos, porque en el medio hay misiones que salen mal, entonces surge la pregunta “¿Por qué estamos gastando plata en esto? “. Ciertos gobiernos y banderas políticas, ese tipo de gasto lo consideran una inversión y lo van a defender, y a ciertos otros puede que en nombre de la austeridad o para achicar el déficit fiscal, este tipo de iniciativa se cancele. Hay un peligro latente importante, sobre todo de cara a 2023, de ver si este tipo de proyectos van a seguir siendo bien vistos y contando con los fondos necesarios. 

De manera que para ver algún tipo de lanzamiento ya orbital con algún tipo de carga se estima entre dos, tres o cinco años.

La batalla de la Vuelta de Obligado, en 1845, marcó un hito por el cual, cada 20 de noviembre, se conmemora y celebra el Día de la Soberanía Nacional. Ese día, soldados argentinos repelieron la invasión del ejército anglo-francés, que pretendía colonizar los territorios de nuestro país. Pero el Gobierno de Juan Manuel de Rosas, respaldado desde el exilio por el general José de San Martín, preparó una resistencia y lo impidió.

La soberanía es el poder político supremo que corresponde a un Estado independiente, ​ sin interferencias externas y debe considerarse como una responsabilidad social, debe defenderse colectivamente y se materializa con LAS ACCIONES Y DECISONES AUDACES DE LOS GOBIERNOS.

Hoy Argentina tiene una industria satelital porque en 2005 el Néstor Kirchner decidió crear la empresa argentina AR-SAT, al mismo tiempo que contrataba a la empresa INVAP (empresa  estatal de la Provincia de Rio Negro, ganadora de licitaciones internacionales referidas a reactores nucleares) para que construya 2 satélites . El Arsat 1 fue lanzado en 2014 y el Arsat 2 en 2015. La construcción del Arsat 3 que involucraba a la empresa INVAP y sus proveedores nacionales fue abortada por Mauricio Macri cuya primera medida fue la contratación de la consultora norteamericana McKinsey para que definiera el plan de negocios de la empresa del Estado Argentino ARSAT.

ARSAT 2 CON PANELES SOLARES Y ANTENA

Recien en Julio de 2020 se retomó el proyecto Arsat 3 hoy rebautizado ARSAT-SG1.  Será un satélite de alto rendimiento (High Throughput Satellite, HTS) para llevar conectividad de banda ancha en la totalidad del territorio argentino continental, la isla de Tierra del Fuego y parte de los países limítrofes de la Argentina.

El diseño, fabricación y ensayo del ARSAT-SG1 volverá a impulsar la industria espacial argentina, generando cientos de puestos de trabajo tanto en INVAP como en un amplio conjunto de PyMES de base tecnológica y entes del sistema científico tecnológico nacional vinculados a la actividad espacial

Además, con este satélite se podrá ampliar las redes actuales 4G, y las futuras 5G, de los operadores de comunicaciones móviles en zonas rurales de baja densidad de población o donde no sea conveniente el despliegue de infraestructura terrestre. Los servicios de banda ancha satelital son esenciales para que puedan ejercer su derecho de acceso a Internet los habitantes del territorio argentino en zonas rurales o de baja densidad poblacional donde no hay infraestructura terrestre disponible o ésta fuere deficiente para la oferta de banda ancha de calidad, es decir en aquellas zonas donde «el mercado» no soluciona nada.

Hay muchas cosas por mejorar, pero a los argentinos que piensan que viven en el peor país del mundo con el peor gobierno del mundo, ¿les faltará información?.

(1) SANCHEZ PICCAT Alejo entrevista a Guido de Caso

(2) DUBOIS Gastón Editor de Aviaciónline Defensa

(3) CAMPOS Mirian (Ed. Impresa) entrevista a Brain Parola

(4) INGRASSIA Víctor (Infobae)

DISEÑO GRÁFICO: Lic. CATRAMBONI Griselda

© Cr. ROY DANIEL