Un niño en los años sesenta decía “cuando yo sea grande quiero ser bombero” pero después de 50 años de neoliberalismo, explosión de “guaridas fiscales” y tecnología con IA (inteligencia artificial), pronto un niño dirá “cuando yo sea grande quiero ser banquero” y sobre todo en América Latina o en África.

La rentabilidad de los bancos en Latinoamérica es la más alta del mundo después de África.  Pagan menos impuestos que en el resto del mundo y aún en pandemia ningún banco quebró, por el contrario, los balances fueron muy buenos. En Latinoamérica las ganancias del 2020 sumaron u$s 42.000 millones. Como señala Álvaro García Linera: “la banca se ha convertido en un nuevo capítulo de las ‘venas abiertas’ de Galeano”.

Guillermo Oglietti y Sergio Martín Páez pertenecientes al CELAG (Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica) ponen blanco sobre negro la rentabilidad extraordinaria de la banca en su investigación “LA MANO VISIBLE DE LA BANCA INVISIBLE”. (1)

ORIGEN DE LA RENTABILIDAD BANCARIA  

La rentabilidad de los bancos tiene 3 orígenes: 1) Por operatoria normal de intermediación: recibe depósitos por el que paga una tasa de interés y otorga préstamos por el cual cobra una tasa de interés superior; 2) Por comisiones: en algunos países más reguladas que otros, pero no hay muchas diferencias, 3) Por ganancia especulativa por operaciones financieras y cambiarias: aquí si hay mucha diferencia entre países. En Argentina 20% de las ganancias es de operaciones especulativas, en Brasil 30% en el resto de los países por debajo del 10%. Cabe recordar que la banca es un partícipe necesario en la fuga de capitales.

CÓMO SE MIDE LA RENTABILIDAD

Dos de los indicadores más conocidos son: el ROA y el ROE.

El ROA (Return on Assets) o Retorno sobre los activos, es indicador de las ganancias que recibe la empresa por cada dólar invertido en sus distintos bienes. El gráfico 2 muestra claramente que el promedio de ROA para los bancos en Latinoamérica es 5 veces superior al de Europa, y que en Argentina obtienen el doble de utilidad que, en Brasil, Uruguay y Perú, y 4 veces más que en Chile y Bolivia.

América Latina 5 veces más que Europa – Argentina doble que Brasil

El ROE (‘return on equity’= rentabilidad financiera) es un indicador que mide el rendimiento del capital, es decir el indicador que mide el rendimiento que logra el inversor, en este caso los accionistas de los bancos.

El gráfico I muestra que este registro de rentabilidad es exuberante en Latinoamérica. Le permite a un accionista recuperar casi la totalidad de su inversión en apenas 4 años, allí observamos que resulta más de cuatro veces mayor a la rentabilidad que tienen las instituciones financieras de la Unión Europea.  El rango de rentabilidad medida por el ROE es de 28 puntos porcentuales para Latinoamérica, fluctuando entre el mínimo de 16% de Colombia y el 44% de Argentina que es medalla de oro en el podio de la rentabilidad, seguido de Brasil con 29%.

Argentina 44% – Brasil 28% – Europa 5% Promedio A.L. 23%

Para tomar dimensión del saqueo del sector financiero, podemos decir que si un accionista invierte u$s 100 en un banco en Europa obtendrá u$s 5 de utilidad, si lo invierte en un banco de Latinoamérica obtendrá en promedio  u$s 23; pero si lo invierte en Argentina obtendrá u$s 44. Algo no está bien.

Las ganancias aumentan a medida que las acciones especulativas de los bancos aumentan y éstas a su vez aumentan a medida que los países se endeudan. Los bancos compran los bonos en dólares emitidos por los Estados soberanos (deuda externa) pero también compran bonos en pesos de la moneda local de cada país para financiar al Tesoro, y mientras mayor necesidad de financiación de un país, mayor es la tasa de interés que cobran los bancos.

La conversión de la economía mundial en un casino en el que predomina la especulación financiera tiene efectos muy importantes sobre las actividades productivas, roba recursos que son imprescindibles para poder producir los bienes y servicios que necesitamos los seres humanos. Lo que va a los mercados financieros especulativos no va a la actividad productiva.

La generalización de las actividades especulativas en toda la economía planetaria y, sobre todo, los beneficios extraordinarios que están asociados a ella no serían posibles sin la existencia de los guaridas fiscales. (2)

La especulación generalizada da una impresión de abundancia y riqueza exuberantes, pero es una impresión falsa. La especulación financiera ha creado un capitalismo que produce mucho, pero para pocos, muy poco para muchos y, sobre todo, bastante mal para todos.

LOS BANCOS INVADEN LAS EMPRESAS

Los grandes fondos especulativos destinan una gran parte de sus recursos a invertir en acciones de empresas, para lo cual suelen crear un tipo especial de sociedades, llamadas private-equity. Estas se constituyen como fondos que recogen dinero de los bancos, de los fondos de pensiones y de los individuos más ricos del planeta para comprar otras empresas. Una vez que las controlan, las reestructuran (reduciendo plantillas, aumentando el horario de trabajo, externalizando costes, aplicando nuevas medidas de marketing, disminuyendo los salarios, optimizando los procesos productivos, etc.) y finalmente las vuelven a vender a un precio mucho más alto, o las mantienen, pero simplemente tratando de que su valor en bolsa suba, con independencia de cualquier otra estrategia.

COMPRA-VENTA DE EMPRESAS PARA ESPECULAR CON EL VALOR DE SUS ACCIONES

Como el objetivo que persiguen estos inversores especulativos es la búsqueda del beneficio a corto plazo, condicionan muy negativamente las estrategias empresariales, ya que dejan de atender a la mejora de la producción o el empleo, para concentrarse en mejorar sus resultados de cualquier forma.

El problema radica en que, frente a esta lógica compulsiva y cortoplacista que las finanzas especulativas imponen a las empresas con cuyo capital operan, no hay estrategia productiva que pueda sobrevivir. La producción de bienes y servicios, la economía real, no puede competir con el vértigo de la especulación realizada a través de algoritmos que compran y venden en milisegundos decenas de millones de dólares de acciones, bonos, etc. Esa es la razón de menos ingresos y peores condiciones de vida para millones de personas.

CONCLUSIONES

Desde que se intensificó la “financiarización de la economía de la mano del “Neoliberalismo”, el sector financiero ilustra de muchas maneras todo lo que está  mal en nuestra economía. Ha sido el ejemplo por antonomasia de la búsqueda de renta: los banqueros incrementaron su propia riqueza a expensas del resto de la sociedad, en lo que claramente resultó un juego con saldo negativo, en que el resto de la sociedad perdió mucho más de lo que los banqueros ganaron. El sector financiero ejemplifica a la vez lo que no funciona en el libre mercado: la búsqueda desenfrenada del propio interés por parte de los banqueros no condujo al bienestar de la sociedad, sino a la mayor crisis financiera (2008) y allí pidieron la intervención del Estado para lograr el mayor rescate con fondos públicos de la historia, abandonando a aquellos a quienes habían expoliado, a los dueños de sus viviendas y trabajadores por igual, para que se las arreglaran por sí mismos. (3)

Deuda Mundial = 3,5 veces el PIB Mundial

En los países de todo el orbe, el Gobierno debe asumir un papel activo en la financiación a las nuevas y pequeñas empresas, en inversiones a largo plazo, tales como las que se hacen en infraestructura, en proyectos tecnológicos de alto riesgo y en comunidades marginadas.

Hoy una parte demasiado grande del sector financiero hace demasiado de lo que no debería hacer y demasiado poco de lo que sí debería. Ha utilizado su poder no tanto al servicio de la sociedad sino para lucrarse.

La dificultad no reside en la economía, sino en el sistema político: en donde las finanzas gozan ineludiblemente de un gran poder político. 

En Latinoamérica y el Caribe, el saqueo financiero adquiere un dramatismo inaceptable porque eso se traduce en millones de personas sumidos en la pobreza y la indigencia.

Es preciso hoy reformar nuestras leyes y regulaciones sobre la libre circulación de los flujos financieros porque no se puede tener una auténtica democracia con la enorme concentración de poder de mercado y riqueza que tienen los bancos y las multinacionales que les pertenecen.

(1) Oglietti y Páez “LA MANO VISIBLE DE LA BANCA INVISIBLE”.

(2) Navarro y Tores López «LOS AMOS DEL MUNDO»

(3) Stiglitz Joseph «CAPITALISMO PROGRESISTA»

Ilustración Gráfica: Lic Griselda Catramboni

© Cr DANIEL ROY