La minería es una de las actividades más antiguas de la humanidad.  Todos los materiales utilizados por la sociedad moderna tienen su origen en sustancias minerales obtenidas por la minería o bien su fabricación requiere de herramientas o equipos elaborados con productos provenientes de un yacimiento mineral.

Mejor lo explica la co-autora de este post, la Geóloga Mónica Lizio, en un recorrido por nuestra vida cotidiana:

“Al mirar a nuestro alrededor, vemos que los objetos con que nos manejamos cotidianamente están producidos con materiales obtenidos de la extracción minera. En nuestro hogar tenemos computadoras, celulares, artefactos domésticos, heladeras, cocinas, microondas, aspiradoras, planchas, calefones, termotanques, etc.; en nuestras cosas de uso personal, todos los artículos de tocador, fármacos, y de higiene general, desinfectantes, aromatizantes, detergentes, jabones; en la construcción de muebles, en la confección de tejidos y prendas de vestir desde la cabeza hasta los pies, intervienen maquinarias, herramientas e innumerables insumos que provienen de la actividad minera. Así mismo, los alimentos se procesan también con maquinaria y tecnología cuyos componentes son de extracción minera. Los plásticos (material muy cuestionado pero que aún no hemos podido reemplazar en gran medida) también necesitan para su producción material minero, sin obviar que ellos mismos son derivados del petróleo. Toda la construcción de una casa, desde sus cimientos hasta las instalaciones (metales como el hierro, aluminio, el cobre en las instalaciones eléctricas, cal, cemento, granza y demás rocas de aplicación). La provisión de los servicios de luz, agua y gas conllevan material minero en todas sus instalaciones, además las mismas generadoras de esa energía se realizan con productos de explotación minera, desde su construcción hasta la producción, sea una central hidroeléctrica o termonuclear. Y en la actualidad las nuevas generadoras de energía renovable, como lo son, la solar y eólica, y el transporte eléctrico, utilizan como toda la tecnología de vanguardia, la tabla periódica de Mendeléyev.  Ya dimos un pantallazo a nuestra casa. Ahora vamos afuera, comenzando por nuestro automóvil, todo el sistema de transporte y de carga. Ni hablar de los ferrocarriles y la actividad portuaria, el pavimento, las rutas. Los insumos de hospitales y centros de investigación. También aviones y barcos. Todo el sistema armamentístico de defensa de un país, las naves espaciales y satélites. Y con esto último, la tecnología satelital, volvemos por donde empezamos, nuestra computadora y celular y la velocidad a la que viajamos por internet se logra gracias a las propiedades que poseen los elementos minerales para que todo ello funcione. Tan importante es la minería que la Historia del Hombre, en sus primeros albores, está señalada y clasificada de acuerdo al metal o aleación de metales que se fueron descubriendo resultando un parámetro importantísimo de nuestra evolución: Edad del Cobre, Edad del Bronce, Edad del Hierro”.  

La realidad indica que la “aldea global” hoy no puede prescindir de la actividad minera. Cualquier visión que ignore a la minería como actividad económica de la humanidad en el futuro carece de realismo. Ahora bien, si es imposible prescindir de los minerales, entonces hay que revisar los daños sociales, culturales y al medio ambiente, para minimizarlos y controlarlos con mucho rigor.

Como bien afirma el Lic. Scaletta, «las mineras persiguen maximizar ganancias como cualquier empresa capitalista. No son organizaciones sin fines de lucro. Desarrollar la tarea incluyendo un estricto cuidado ambiental es más caro que no incluirlo. Son los Estados quienes tienen que incluir la regulación y vigilancia adecuadas para que este cuidado se haga efectivo. Esto ocurre con la minería y con cualquier actividad económica. Cuanto más subdesarrollado es un Estado menor es su capacidad de vigilancia. Cuanto más anti Estado es la ideología del ambientalista menos va a creer en la capacidad de regulación pública».

LA ESPECIE HUMANA Y LA NATURALEZA

El Homo sapiens-sapiens apareció hace aproximadamente 100.000 años.  El humano es el único que tiene la total capacidad de hablar. Antiguamente, el humano se sabía parte de la naturaleza y si bien tomaba todos los recursos que ella le ofrecía para sobrevivir, la respetaba y hasta la veneraba (Pachamama).

Los avances tecnológicos, la acumulación de riqueza como idea central del capitalismo y el “no sentirse parte de la naturaleza”, hace que, para la especie humana, la naturaleza sólo sea una fuente de recursos que se pueden tomar sin ningún límite. Este accionar ha producido un daño en el medio ambiente cuya consecuencia concreta es el “cambio climático” que nos obliga como especie a cambiar algunos paradigmas respecto de la explotación de los recursos.

 La 26. ª Convención Marco de la ONU sobre el Cambio Climático, más conocida como COP26, en su Acuerdo Final plantea que la prioridad principal debe ser limitar el incremento de las temperaturas globales en solo 1,5° C como techo máximo, así como la meta cero para 2050.  Se mencionó al carbón como el principal factor detrás del calentamiento global; es prioritario avanzar en la descarbonización de las economías y fomentar inversiones hacia tecnologías destinadas a un mundo verde, como el caso de la energía renovable.

Pero la paradoja es que los metales son los insumos críticos para poder avanzar en la electromovilidad y el almacenamiento energético. Atento a una demanda que crece exponencialmente, el requerimiento de metales como el cobre, níquel y litio podría hasta quintuplicarse para 2030. Otros metales también incrementarán su demanda en forma significativa. Esto significa que habrá más actividad minera que generará nuevas oportunidades desde el punto de vista económico.

LA MIRADA ECONÓMICA

La transición desde un sistema basado en hidrocarburos a uno limpio e intensivo en minerales puede impulsar a que las exportaciones mineras argentinas crezcan en más de US$ 10.000 millones, pero también puede mejorar las condiciones de vida de muchas regiones del país postergadas y alejadas de los principales centros urbanos, disminuir la desigualdad y ser un motor para el desarrollo de proveedores y tecnologías.

Chile exportó  en 2020 U$S 42.000 millones y Argentina U$S 2.600 millones es decir 6% respecto de nuestro vecino con quien compartimos cordillera, y el 10% de lo que exportó Perú con U$S 26.000 millones. Las exportaciones mineras argentinas representan el  4,7% del país, de las cuales 68% provinieron de derivados de oro, 23% de concentrados de plata, 5% productos de litio, 4% a rocas y minerales industriales y el restante a otros metalíferos. (1)

Otro aspecto es el fuerte carácter federal de la minería. Los proyectos se ubican usualmente lejos de los grandes centros urbanos del país -incluso lejos de las capitales provinciales- y demandan fuertes inversiones en infraestructura, redes viales y desarrollo local.

Durante 2020, la minería metalífera se ubicó como la actividad de mejor remuneración promedio, triplicando el salario promedio de Argentina. De acuerdo con la Encuesta Permanente de Hogares del Indec, la minería metalífera tiene una tasa de formalidad superior al 90% (contra un 65% del conjunto de la economía).

NO TODO LO QUE BRILLA ES ORO

En cuanto a las energías renovables, la Geóloga Mónica Lizio nos alerta: “no todo lo que brilla es oro y faltan un montón de años y recursos y aún más tecnología (donde se brinde mayor efectividad a esas energías, porque, así como las tenemos hoy, no podrán levantar en años, un avión o hacer funcionar maquinaria importante).

El 70% de la actividad mundial hoy se abastece de hidrocarburos (petróleo y gas), y no hay energía renovable que lo pueda reemplazar con efectividad en el mediano plazo. Se suma a ello la importancia en la generación de energía de las centrales termonucleares, a tal punto, que la UE, ha tenido que salir a declarar, en los últimos días, a las centrales termonucleares, tan cuestionadas, como energía verde.  Por otro lado, los estados que han llegado a subsidiar fuertemente a estas energías se han enfrentado con varios problemas, el caso de España, tener que dejar de proveer este subsidio por cuestiones económicas y trasladar el coste a los consumidores que tienen que pagar altísimos precios y/o importar gas como en el caso de Alemania e incluso carbón como en Dinamarca, dado los pobres rendimientos reales que las energías verdes eólicas o solares ofrecen, constituyendo hasta ahora un complemento pero de ninguna manera una energía “alternativa ” (2). Cada una de ellas a su vez con desventajas ambientales, por citar solo el caso de los parques eólicos: 1) requieren vastas hectáreas de terreno 2) afean el paisaje, 3) sumamente dependientes del clima, 4) confunde a los pájaros que chocan con las aspas. 5) genera en las rutas un «titileo “intermitente de la luz solar al atardecer, muy molesto para los conductores, 6) zumbido subterráneo (contaminación auditiva).

IMPACTO AMBIENTAL

Es inevitable el impacto ambiental mientras la minera está en actividad. Se observa en la deforestación que se produce, la degradación del hábitat y por ende todo el ecosistema de la zona, fauna y flora y sobre todo cuando se activan los explosivos. También los efluvios químicos pueden contaminar arroyos y ríos si los controles no son los adecuados. Por ello, últimamente se está exigiendo la reforestación del lugar, lo que se llama «remediación», así como circuitos cerrados del agua que se consuma.

EL CASO CHUBUT ¿PARA BIEN O PARA MAL?

La ley 5001 –surgida del referéndum de rechazo a la minería en la zona andina de la provincia– en 2003, determinó un plazo de 120 días para la “zonificación”, es decir para que se definan los departamentos provinciales que podían ser exceptuados de la prohibición, atento a las diferentes características geográficas de la Provincia de Chubut. Después de 18 años, la legislatura chubutense aprobó la «zonificación» que permitiría la minería en la región centro norte de la provincia, en “la meseta”, concretamente en los departamentos de Gastre y Telsen (3030 habitantes), Según el informe del Servicio Geológico Minero Argentino (SEGEMAR) es una región entre desértica y semiárida en la que “los suelos han sufrido un prolongado proceso de degradación por ocho décadas de actividad ganadera sin prácticas de manejo ni de control que han generado desertificación».

Sin embargo, Gastre y Telsen son ricos en minerales que hasta ahora no pudieron ser explotados por la prohibición de la ley 5001 y la demora en la zonificación. Al aprobarse la “zonificación” entidades que nuclean a los comerciantes, productores y vecinos de la meseta se pronunciaron a favor en sus redes, como así también hubo festejo en la plaza de Gastre. Desde antes de la pandemia, los vecinos de estos pueblos se unieron en sus reclamos bajo la consigna «Queremos decidir».
El jefe comunal de Telsen, Leonardo Bowman  expresó su satisfacción por el tratamiento brindado en la Legislatura y por su aprobación. Bowman dijo que en Telsen se ha vivido de la actividad productiva «y se produjo un despoblamiento generalizado».

La aprobación legislativa implicaba poner en marcha una inversión de más de 1000 millones de dólares en un proyecto de explotación de plata de la firma “Pan American Silver”. El proyecto demandaba el desarrollo de infraestructura vial y energética, así como la perforación del acuífero de Sacanana para la utilización de agua tanto para la mina como para potenciales actividades agrícolas.

La zonificación aprobada establecía también los requisitos detallados para el cuidado del ambiente, garantías de fondos de remediación, planes de cierre de mina y fiscalización ambiental. En lo estrictamente económico se obligaba a los proyectos a contar con el 80 por ciento de trabajadores locales y 50 por ciento de proveedores de la provincia (con el objetivo de llegar a 70). También se obligaba a las mineras a hacer inversiones en infraestructura, tanto para su propia actividad (un circuito cerrado de aguas que no afecta a ningún arroyo o río) como comunitarias, así como a contribuir a proyectos de diversificación productiva. Es altamente probable que muchos de quienes quemaron edificios públicos en las protestas (personas locales o representantes de diversas ONGs con financiamiento europeo que viajaron a Chubut) desconozcan absolutamente los contenidos y proyectos detallados. (3)

Consecuencia: la legislatura abortó la ley de zonificación. En mi opinión hubiera sido más democrático informar debidamente a toda la sociedad de todos los aspectos positivos y negativos, tener especial consideración de los pobladores de las zonas directamente involucradas y referéndum mediante solucionar la controversia.

Cabe acotar que los miembros que participan de ONGs que se oponen a la minería usan celulares con baterías, queman combustible con sus automóviles, prenden sus aires acondicionados en sus casas, viajan en avión, etc. etc. Falta coherencia.

HIDROGENO VERDE PARA DESCARBONIZAR

El hidrógeno verde es un recurso energético alternativo que se puede utilizar en lugar de carbón, gas natural o petróleo y tiene el potencial, junto con otras tecnologías, de contribuir significativamente a los procesos de reducción de emisiones de efecto invernadero y de crear una nueva industria que agregue valor a las economías de los países”. El viento es la fuente energética principal para la producción de este hidrógeno sostenible que puede desarrollarse también a partir de energía solar, hidroeléctrica y geotérmica. Argentina tiene viento, tiene sol, tiene energías renovables.

La empresa australiana Fortescue Future Industries (FFI) invertirá U$S 8.400 millones para producir hidrógeno verde en la Argentina  y será en Punta Colorada, en el Golfo San Matías.

La elección del lugar responde a que, al principio la producción estará destinada a la exportación. Por eso el proyecto incluirá la construcción de un puerto y la instalación de un parque eólico. En una primera fase, la planta generadora será de 650 MW, ampliable a 8 GW en fases posteriores.

El proyecto se enmarca en las acciones iniciadas por la provincia rionegrina a fines de 2020 para desarrollar el potencial en materia de proyectos verdes. La idea es convertir a Río Negro en un polo mundial exportador de hidrógeno verde en 2030, con una capacidad de producción de 2,2 millones de toneladas anuales. (4)

CONCLUSIÓN

La opción no es minería sí o no, sino minería bien hecha:

  • Cuidando el ambiente, extraer los recursos minerales causando el mínimo impacto o afectación al Medio Ambiente. La minería, como otras industrias, también puede causar daños ambientales, los que tienden a ser evitados mediante la incorporación de avances tecnológicos, evaluaciones previas de impacto ambiental, implementación de técnicas de mitigación de impactos y previsión del proceso de cierre de minas. La extracción responsable de los recursos naturales implica satisfacer las necesidades del presente sin comprometer la de las generaciones futuras (desarrollo sustentable).
  • El beneficio económico de las regalías debe ser administrado por un fideicomiso entre el Estado y los representantes de la sociedad directamente involucrada siendo ésta el mayor receptor de los beneficios para financiar proyectos sustentables al final de la vida útil de la explotación minera.
  • Con estrategia inclusiva de personal local, pymes, y cadena de proveedores locales.
  • Construcción de infraestructura, hospitales, escuelas, etc.
  • El Estado debe tener un papel de intervención importante que garantice los ítems anteriores y controle las explotaciones

PARA ANALIZAR ESTOS TEMAS, HAY QUE ELEVAR EL NIVEL DE HONESTIDAD INTELECTUAL Y BAJAR AL MÍNIMO LA HIPOCRESÍA.

(1) Naday Rajzman – El Economista

(2) ORTIZ Carlos -«España: nuevo fracaso en eólicas y solares»

(3) SCALETTA CLAUDIO eldestapeweb.com

(4) PAZ GARCIA Pastormelo LA NACIÓN 06/11/21

ILUSTRACIÓN GRÁFICA: Lic. CATRAMBONI Griselda

© Cr. ROY Daniel – Geóloga LIZIO Mónica