La confrontación económica, financiera y tecnológica entre EEUU y China impacta en América Latina.

Por un lado, Estados Unidos, es la mayor economía del mundo, la mayor potencia militar, y con el fin de la Guerra Fría y la caída del Muro de Berlín, se convirtió en dominador casi unipolar del mundo. De acuerdo con la CEPAL, América Latina y el Caribe representa el 22% del comercio exterior de Estados Unidos, Asia representa el 29% y Unión Europea 17%.Por otra parte, en la última década, alrededor de un tercio de la inversión extranjera directa (IED) en América Latina y el Caribe procedió de Estados Unidos, que continúa siendo el principal país inversor extranjero en México, Centroamérica y Colombia.

La estrategia general de Estados Unidos para reducir su dependencia de los fabricantes chinos también podría beneficiar sus relaciones económicas con Latinoamérica. Por ejemplo, actualmente las empresas chinas suministran la mayor parte de los antibióticos, la vitamina C, y el paracetamol que se consume en Estados Unidos.  Aunque Latinoamérica es incapaz de sustituir toda la producción de China, sí puede ofrecer una alternativa y permitirle a Estados Unidos subcontratar parte de la producción a países más cercanos que, además, son sus aliados en la escena internacional.

En el aspecto financiero. EEUU tiene una notable influencia en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional y podría ampliar su vínculo económico con Latinoamérica por medio de iniciativas por ellos lideradas en el BID en materia de energía renovable y tecnología. Ya existe una propuesta de ley en el Congreso estadounidense para aumentar significativamente los fondos que Estados Unidos aporta al Banco.

Por otro lado, China, la “fábrica del mundo”, que creció un 10% al año durante más de 20 años se afirmó como el principal productor mundial de manufacturas intensivas en mano de obra y tecnología, al tiempo que se transformó en un gran mercado consumidor de máquinas y herramientas europeas, japonesas y coreanas, y de materias primas de Latinoamérica y África.

La producción de materias primas en China presenta diversos problemas. Además de su escasez relativa, tiene los principales campos petrolíferos maduros y producción en declive; alto costo de producción de mineral de hierro; bajas reservas de cobre (17 años), manganeso (15 años), plomo (7 años) y cinc (8 años), y necesidad de mucha soja y carne de cerdo.

La necesidad de materias primas ha convertido a China en una de los principales socios comerciales de Latinoamérica. En términos absolutos, las exportaciones de Brasil, Chile, Perú, Venezuela, Argentina y México, explican el 95% del comercio chino-latinoamericano. Estos lazos con un pequeño grupo de países se fundamentan, a su vez, en un único producto por país que concentra la mayor parte de la relación bilateral y que, a su vez, es de bajo contenido tecnológico.

Brasil es la excepción, soja y mineral de hierro. Argentina exporta soja, Chile y Perú comercializan cobre refinado y Venezuela vende petróleo crudo. Este esquema se reproduce en menor escala en el resto de los países de la región. Esta dinámica de crecientes ventas a China implicó un aumento de la dependencia con respecto a este mercado.

De la misma manera que se aumentaron las exportaciones, las importaciones también se expandieron notablemente, sólo Brasil, Chile y Venezuela mantienen un superávit comercial con China.

Esta tendencia ha significado una señal de alerta para las empresas que producen domésticamente con destino local y regional. Uno de los sectores que se ha visto más perjudicado por la competencia china es el textil. Los países de América Central y México y la firma de tratados de libre comercio por parte de Chile (2006) y Perú (2010) con el gigante asiático impactaron negativamente en la producción de este rubro. Estos riesgos se extienden a otros sectores cuando hablamos de economías más diversificadas, como Argentina o Brasil. En este sentido, el futuro del Mercosur es una de las grandes disputas entre las diferentes empresas que desean una inserción internacional pero diferenciada.

El ascenso chino ha fortalecido a las empresas exportadoras y a los productores (o élites) asociadas a la explotación de recursos naturales. La expansión de las explotaciones extractivo-primarias no necesariamente va a generar los puestos de empleo para recrear un modo de acumulación social y ecológico sostenible e inclusivo. En este sentido, se recrean los desafíos y dilemas históricos de las economías latinoamericanas.

En términos financieros, las entidades financieras chinas han firmado swap de monedas con varios de los países de la región (Argentina en el 2014, Brasil en el 2013 y Chile en el 2015) a los fines de asegurar su estabilidad financiera.

Los flujos financieros crecieron después de 2010, cuando el Partido Comunista Chino(PCC) definió la estrategia China se vuelve global, reforzada por la propuesta de la Nueva Ruta de la Seda, así China se convirtió en el tercer mayor inversor extranjero del mundo después de Estados Unidos y Japón.  El Gobierno chino tiene un control directo sobre las inversiones, dado que las empresas estatales tienen un papel muy relevante. El 89% de las empresas chinas que invierten en el exterior son de propiedad privada, sin embargo, más del 63% de sus acciones pertenecen a empresas públicas.

Cerca del 90% de la inversión china para América Latina entre 2010 y 2015 fueron en industrias extractivas. Además, las grandes firmas de construcción chinas se enfocan en dos proyectos de infraestructura de gran porte que prometen cambiar profundamente los sistemas de logística de la región: el canal de Nicaragua y el ferrocarril bioceánico Santos (Brasil) – Lima (Lima) Perú), aún en etapa de proyecto.

La agricultura y la pesca recibieron inversiones en el área comercial de la agricultura a partir de operaciones mundiales como por ej.: una participación mayoritaria de Nidera (semillas) por parte de China National Cereals, Oils and Foodstuffs Corporation (COFCO). Estas firmas tienen importantes activos en la región, principalmente en Argentina y Brasil.

¿Cuál es el rumbo de América Latina y cómo entrará en la Cuarta Revolución Industrial y Tecnológica?

El umbral de ingreso a las transformaciones tecnológicas y económicas es la infraestructura, en este caso, el desarrollo de la red 5G. La clave es tener acceso a un intercambio de tecnología que permita llegar a la inteligencia artificial, a la comunicación máquina a máquina y al desarrollo de nuevas aplicaciones. Entonces, la discusión en América Latina es cómo acceder a la tecnología dado el conflicto indisimulado entre EEUU y China, dado que ambos controlan la totalidad del manejo de la soberanía tecnológica, en 3 aspectos básicos.

Semiconductores: La industria de semiconductores se basa en la explotación de los materiales que componen los circuitos electrónicos y, entre ellos, se destaca el silicio, que da nombre a Silicon Valley, el valle californiano en el que surgieron las GAFAM (Google, Apple, Facebook, Amazon y Microsoft). Los semiconductores tienen un alto valor estratégico y poseen una demanda que no va a dejar de crecer en el corto plazo debido a que la llegada del Internet de las Cosas (IoT) continúa multiplicando los dispositivos electrónicos conectados a la red.

Big Data: alojamiento de datos en la nube. Entregar el control del Big Data a empresas extranjeras supone una grave amenaza para la soberanía de cualquier país.

Red 5G: La tecnología 5G permitirá: aumentar la velocidad en la transmisión de datos, el despegue del internet de las cosas (comunicación entre dispositivos) y podrá integrar la interconectividad y los datos en tiempo real de la llamada industria 4.0.

Huawei es el líder en 5G en el mundo, con más de 15 por ciento del mercado, luego siguen la coreana Samsung 13.3 por ciento, la finlandesa Nokia con 13.2 por ciento. En cuarto lugar se ubica la estadunidense Qualcomm, con 12.9 y le siguen la surcoreana LG, con 8.7 por ciento; la china ZTE, con 5.6 por ciento; la japonesa Sharp y la sueca Ericsson cuentan con 4.6 por ciento, respectivamente.

LATINOAMÉRICA: ¿QUÉ HACER Y CON QUIÉN?

Debemos hacer de la necesidad una virtud. No se puede prescindir ni de EEUU ni de China; hay que negociar con firmeza y en bloque y acompañar a cada uno de ellos en lo que sea conveniente para toda Latinoamérica.

El vehículo debería ser La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), que tiene entre otros objetivos posicionar a la región en temas globales, en este caso, se debe impulsar   que la región   tome las riendas de su soberanía digital, recuperando el control del Big Data personal e industrial para preservar la soberanía tecnológica. Esto puede lograrse ejerciendo una mayor regulación a las empresas extranjeras que manejan ese tipo de servicios. Europea ha reforzado la legislación para proteger los datos personales de sus ciudadanos. En 2018 aprobaron el Reglamento General para la Protección de Datos (RPCD), el cual regula el tratamiento de los datos almacenados por empresas como las GAFAM.

Respecto de las redes 5G, los Estados sólo licitan y adjudican bandas de frecuencias y son las compañías de comunicaciones (Claro, Telecom, Movistar, etc.) quienes tienen que invertir en las redes de fibra óptica que adquirirán a Huawei, Nokia, Ericcson, Quantum, etc. De todas maneras, la letra chica de las adjudicaciones puede influir de alguna manera.

Huawei  ofrece un servicio de calidad a precios más económicos en comparación con sus rivales, mientras que EEUU presiona en la región. En ese contexto, el asesor en seguridad nacional del gobierno estadounidense, Jake Sullivan visitó la región y en Buenos Aires, la principal preocupación que expresó Sullivan fue por la posible adopción de Huawei como proveedor de la tecnología 5G. Fernández explicó que había invitado a la telefónica finlandesa Nokia y a la sueca Ericsson, pero sus costos son más altos. Los Presidentes de Francia, Emmanuel Macron, y de España, Pedro Sánchez, le dijeron que la tecnología de Huawei es mejor y más barata.

Cada país por sí solo, no puede tener éxito al enfrentar a imperios como EEUU y China, pero si puede negociar mejor en un organismo como la CELAC, que contiene 680 millones de habitantes y todo tipo de recursos naturales necesarios para EEUU y CHINA. Un mundo multipolar con más miembros sentados a la mesa de las decisiones importantes es mucho más saludable.

(1) Dr. PAEZ Sergio Martín “El ascendo de China y su impacto en América Latina”

(2) LOWENTHAL Abraham “EEUU y América Latina”

(3) De La Fuente Erich “Relación entre EEUU y Latinoamérica – nueva era Biden”

(4) GALDERESI Marco “Las redes 5G, manejo de Big Data y dependencia tecnológica de China y EEUU”

(5) https://www.milenio.com

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