Ultimátum de WhatsApp

WhatsApp, Estado Libre Asociado de la República de Facebook, lanzó el último “bando”: “… si no aceptas que “violen la privacidad de tus datos” …” serás expulsado de la comunidad digital. La República de Twitter “silenció al presidente de EEUU”, el país más poderoso del mundo en materia económica, militar y tecnológica. Internet, antes era la autopista del conocimiento libre de toda restricción, ahora está llena de casillas de peaje que los “navegadores” como Google y otros han instalado para que algunos que pagan buen dinero, aparezcan primero en tu pantalla cuando buscas algo. La Dictadura Digital está entre nosotros y nosotros la hemos hecho posible con cada «me gusta» (like), con cada comentario, con nuestras fotos e imágenes, etc.

ALAI (Agencia Latinoamericana de Información) ha publicado una serie de artículos de Alfredo Moreno (1) que sirven de base para informarnos sobre las TIC y sus consecuencias.

En este siglo XXI Amazon, Google, Facebook, Microsoft, Apple, Twitter y Alibaba son los “señores del aire”, dominan el mundo como antes lo hicieron las potencias coloniales. Lo han hecho sin derramar sangre y han logrado capturar miles de millones de “almas”. Su poder reside en el Algoritmo, los Datos (el nuevo petróleo) y ahora se suma la Inteligencia Artificial.

En su trabajo Teleópolis Javier Echeverría (2) afirmaba “Quienes controlen esas tecnologías tendrán un poder creciente”. Los señores del aire es una metáfora de los señores de la tierra en el medioevo. Los que tenían el control de la tierra tenían el poder”. En el siglo XXI, los que controlan el aire, internet y las redes de comunicaciones son los que tienen el poder.  Ellos son los nuevos señores feudales de esta época tecno científica. Saben encontrar negocios aún en contextos adversos, siempre hay una oportunidad para el negocio.

El mundo continúa abrazando a Internet y a los medios y redes sociales. El impacto de 5G está empezando a notarse, la televisión e Internet se transforman en uno, la mitad de la población mundial es usuaria de los medios y redes sociales.

El creciente acceso a Internet no es garantía de democracia. Los ciudadanos que accedemos a los contenidos en Internet, en ningún momento deliberamos o votamos la gobernanza de la red. La democracia se caracteriza por la división de poderes. Si hay sólo un poder, es tiranía. ¿Hay un Parlamento o Poder Judicial en Facebook, en Twitter, en Google?

Datos, algoritmo e inteligencia artificial

El motor de la plataforma digital está en los datos. A mayor acceso a internet, más uso de aplicaciones, más valor para la plataforma o comunidades digitales. Los datos de los habitantes de estas comunidades tienen valor comercial y permiten estructurar el negocio a través del big data para vender y continuar vendiendo cada más segmentado y personalizado. Los datos se almacenan en una base de datos gigante (Big Data) y con la tecnología actual, el “algoritmo” procesa a velocidad fantástica esos datos. El resultado es que el algoritmo puede predecir si alguien ya está predispuesto contra los inmigrantes, contra los negros, contra los mapuches, contra determinado partido político, etc. El algoritmo activa los botones bioquímicos del miedo, el odio o la codicia que todos los humanos tenemos para vendernos bienes, hechos políticos, ideologías y candidatos electorales, para despertar nuestro odio y creernos en la libre decisión o el libre albedrio. Se polariza la sociedad, crece la violencia. Los hechos en el Capitolio certifican el sentimiento de «somos nosotros o ellos».

El algoritmo personaliza el mensaje. Cuando Hitler pronunciaba un discurso en la radio, apuntaba al mínimo común denominador porque no podía construir un mensaje a medida de cada oyente, no podía personalizarlo. Ahora sí es posible hacerlo, no solamente se personaliza el mensaje, sino que se conoce los sentimientos y los gustos de los destinatarios. Hay pichones de Hitler en las corporaciones digitales.

Basado en la “tecno ciencia” y el “poder financiero”, el neoliberalismo ha logrado el desarrollo de plataformas digitales y creado nuevas formas de comunicación social. Ahora, “los políticos están controlados por los medios de comunicación y éstos están dominados directamente por el sistema financiero”.

Neoliberalismo vs democracia

Esta es la base de una crisis profunda de las democracias. La democracia como sistema participativo en la defensa de los derechos ciudadanos no es compatible con el modo de vida neoliberal. La política se ha convertido en tecno política y el poder financiero orienta la economía a los sectores concentrados del poder. Los partidos políticos operados por el sistema financiero se han convertido en empresas que compiten en el mercado de votantes, los seducen con el marketing político que capitaliza en las urnas electrónicas o digitales.

Las redes sociales también forman parte del dispositivo para disciplinar la comunidad. Han cambiado el concepto de democracia sin explicitarlo. En estos ecosistemas no hacen falta constituciones ni repúblicas, solo el “aceptar” las condiciones privadas de uso. Facebook o Google o Twitter, etc. no son instituciones públicas. Funcionan como estado paralelo convergente con la televisión.

Recientemente, Facebook anunció que a partir del 8 de febrero los usuarios de la aplicación deberán aceptar las nuevas condiciones para el uso de WSP. Es que el Big data se ha convertido en una producción de información que genera mucho dinero. Por lo cual Facebook va a combinar tres plataformas distintas de mensajería: Facebook Messenger, WhatsApp e Instagram, haciendo convergente los contenidos que circulan en cada una de modo de integrar los datos en una única plataforma para aplicar los métodos y modelos del Big data.

Las actualizaciones y su aceptación, permite que el servicio de software recolecte contactos, datos comerciales cuando se usa Facebook e, inclusive, la IP, dirección geográfica del ciudadano, información sobre cómo el usuario interactúa con los demás, incluyendo empresas. Además, señala el texto de privacidad, que no solo recopilará información del usuario/ciudadano principal, sino también de sus contactos o terceras personas. Apunta que serán reunidos cuando los otros cibernautas tengan interacción con el usuario principal, como conversaciones en grupos, reportes o por los proveedores de servicios de otras empresas distintas a Facebook.

La privacidad de los datos nos pone a los ciudadanos/usuarios de las aplicaciones mencionadas, en pensar si aceptamos y continuamos siendo usuarios o rechazamos y nos mudamos a destinos de software como Signal o Telegram. Arthur Messaud, abogado de La Quadrature du net, asociación francesa que defiende a los usuarios de internet, dijo que «si la única forma de rechazar (la modificación) es dejar de usar WhatsApp, entonces el consentimiento es forzado ya que el uso de datos personales es ilegal».

Esta actualización no afectará a los usuarios/ciudadanos europeos, según un comunicado que Facebook difundió el pasado 8 de enero, en el que dice que no habría cambios en la «región europea», que cubre la UE, el Espacio Económico Europeo y Reino Unido. «Para evitar cualquier duda, sigue siendo cierto que WhatsApp no comparte los datos de sus usuarios de la región europea con Facebook con el propósito de que Facebook use estos datos para mejorar sus productos o anuncios», señala Facebook y agrega que no usa la información de WSP para ese tipo de propósitos en Europa, debido a que, en los últimos años, los organismos europeos de protección de datos han decretado estrictas regulaciones de privacidad en Europa.

Políticas Públicas vs algoritmos

Si Europa puede el resto del mundo puede. Es necesario construir otras políticas públicas para la sociedad de los algoritmos. Los procesos y sesgos deben estar explicitados para los ciudadanos, como alertas en el mundo de internet y en la Estadística Estatal. El Estado tiene que garantizar a los ciudadanos la visibilidad de los algoritmos y los datos de entrenamiento.

Es necesario conocer la visión política y cultural que se implementa en los procesos algorítmicos y el sesgo de los datos que arrojan resultados como verdades. Hay que instalar una mirada crítica al funcionamiento de los cálculos ocultos. Es necesario conocer qué sentido y objetivo implementan los algoritmos. Es necesario que alimenten la comprensión y el diálogo.

Las GAFAM (Google-Amazon-Facebook-Apple-Microsoft) persiguen instalar un ambiente tecnológico invisible que permita a las personas orientarse, sin contrariarlos. Ellos quieren que nosotros pensemos que somos nosotros quien «elegimos». Gran parte de nuestras elecciones diarias, son efectuadas por una infraestructura socio-técnica; comprar un pasaje de avión, traducción automática de lenguajes, encontrar el mejor restaurante, conseguir una cita personal, etc.

Con el GPS hemos perdido el paisaje. Los algoritmos guían nuestras preferencias y atan nuestras elecciones. Vuelven realidad el sueño liberal de la elección sin ataduras, pero este sueño esconde también su contracara. Una libertad algorítmicamente pautada.

Alfredo Moreno dice: «Donde está el poder existe el conflicto. Podemos debatir los conflictos, hacernos cargo los ciudadanos (usuarios) y recuperar la soberanía de nuestras propias ideas y deseos. Exigir a los Estados, sus representaciones políticas y a “los dueños del aire” regulación en defensa y cuidado de nuestros derechos. Ser conscientes que podemos desenchufar o quitar la pila (de litio) del dispositivo que nos conecta. Es una lucha por la soberanía del pensamiento y palabra. Es una lucha política. No seamos zombis de los “señores del aire”.

(1) Alfredo Moreno, Profesor TIC en Universidad Nacional de Moreno, Ingeniero TIC en ARSAT e Integrante de ticdata.com.ar: “La privacidad de los datos ante la corporación Facebook”; “Las TIC en debate o colonialismo digital”; “El algoritmo y la cultura humanista”; “La sociedad algorítmica: agentes inteligentes invisibles”

(2) Echeverría Javier filósofo español:” Teleópolis: Los señores del aire”

ILUSTRACIÓN GRÁFICA: Lic. GRISELDA CATRAMBONI

© Cr. DANIEL ROY