En la mitología griega, Eris es conocida como la personificación de la discordia. Se trata de una diosa cruel que busca constantemente el conflicto. 

Si bien es cierto que la diosa es conocida por provocar todo tipo de conflictos en la tierra, el más importante y destacado es el de la Guerra de Troya; y es que Eris, es la diosa que lanzó la famosa manzana con la que Paris debía elegir a la diosa más hermosa.

Según explica el mito, durante el enlace nupcial entre Peleo y Tetis (futuros padres de Aquiles) hizo acto de presencia Eris, quien no había sido invitada a tal magno evento, con la intención de provocar un conflicto entre los allí reunidos.

Portaba una manzana de oro, la cual lanzó a los pies de las diosas Afrodita, Atenea y Hera. Dicha manzana llevaba una inscripción que indicaba que era para la diosa más hermosa, algo que motivó que las tres deidades discutiesen entre ellas sobre a quién le correspondía quedársela.

Para mediar en el conflicto ocasionado por Eris, se escogió a Paris para que eligiera a la más bella de las tres y, por tanto, debía ser la poseedora del fruto dorado.

Cada diosa le ofreció lo que estaba en sus manos para que la eligiera: Atenea le ofreció “plena sabiduría y los triunfos en la guerra”, Hera por su parte “el poder junto a la riqueza” y por ultimo Afrodita, le prometió “el amor de la mujer más hermosa del mundo Helena de Esparta”, esposa del rey Melenao.

Paris eligió a Afrodita y fue debido a esta promesa que el príncipe raptó a Helena de Troya, lo que causa el sangriento conflicto bélico entre griegos y troyanos. Y de esta forma, Eris logró su cometido perfectamente, causando la confrontación entre las diosas y dando origen a un conflicto de diez años entre los mortales.

ERIS SIGLO XX

Durante el siglo XX y lo que va del siglo XXI, los dueños del poder real, los super ricos (1% de la población mundial hoy poseen el 50% de la riqueza mundial), es decir los “amos del mundo” han utilizado a ERIS para crear discordia entre el resto de la población, y de esa manera seguir usufructuando el poder que les permite ser cada vez más ricos, pero necesitan adherir muchas más personas para que los gobiernos que ellos digitan luzcan con “consenso poblacional”.

El 1% (superricos) derrama riqueza a un 14% que son los ricos y clase media alta que hace negocios con ellos, éstos les proveen bienes y servicios de todo tipo y hasta algún estimulante. Este grupo es un aliado natural porque tiene un buen pasar, tiene conciencia de clase y apoya a rajatabla la dirección que le imprimen al mundo los “amos” porque así conservan su bienestar económico y sus privilegios.

Pero un 15% de la población no alcanza para además de tener el poder real, detentar el poder político en un gobierno democrático o para sostener un gobierno de facto. Se necesita convencer a otro 35% de la población que pertenecen a grupos distintos con realidades económicas y sociales muy variadas. Son empresarios pymes, comerciantes chicos y medianos, empleados jerárquicos del sector privado y público, trabajadores autónomos que reciben pocos beneficios del Estado en forma directa, sector agropecuario no exportador y cualquiera persona de clase media o baja. El desafío es cómo convencerlos porque a esa parte de la población no llega el “derrame” ni participa del bienestar de la cúpula.

Es necesario dividir al 85% restante, y para eso es necesario la presencia de ERIS, la diosa de la discordia. En la aldea global, ERIS es indispensable para generar todo tipo de guerras, exacerbando diferencias, así tenemos cristianos vs musulmanes, judíos vs árabes, sunitas vs chiitas, arios vs semitas, blancos vs negros, turcos vs armenios, chinos han vs mongoles etc., etc.; y atrás de toda guerra hay un profundo interés económico que termina haciendo más rico a los amos del mundo.

En Latinoamérica y particularmente en Argentina, los que hicieron el país a su imagen y bolsillo, pertenecen a ese exclusivo club del 1%, con el agravante de que sus ganancias no dependen del desarrollo del país ni del mercado interno, sólo necesitan un dólar alto, y desde principios del siglo XX se valieron de ERIS para dividir y reinar.

EL ANTIPERONISMO ES ANTERIOR AL PERONISMO

Por paradójico que parezca, “el anti peronismo es anterior al peronismo” porque hoy se denomina “anti peronismo” a ese sector que “odia” al peronismo, pero ese sector ya existía mucho antes, sólo que odió otras expresiones políticas.

En realidad, hasta antes de la Ley Sáenz Peña, a los dueños de Argentina no les hizo falta ERIS, porque las elecciones eran a voto cantado, no era obligatorio participar (participación de la población en 1910: 2,8%),  los partidos políticos competían entre ellos con marcado dominio del Partido Autonomista Nacional que aunque con distintas  vertientes hizo presidentes a  Mitre, Avellaneda, Roca, Juárez Celman, Luis Sáenz Peña y Roque Sáenz Peña,  excepto Sarmiento que habiendo sido Ministro de Gobierno de Mitre fue presidente por el Partido Independiente. Todos los políticos pertenecían a la misma clase económica dominante que se beneficiaba siempre que Argentina fuera colonia proveedora de materias primas para el imperio británico (sus herederos aún hoy quieren mantener ese status quo).

El acto electoral que llevó a Roque Sáenz Peña a la presidencia de Argentina se llevó a cabo el 13 de marzo de 1910, con gran cantidad de irregularidades habituales en esa época. Días antes de asumir la presidencia, Roque Sáenz Peña se encontró con el presidente Figueroa Alcorta y con el líder de la oposición, Hipólito Yrigoyen. En esta última entrevista el líder radical se comprometió a abandonar la vía revolucionaria, y Sáenz Peña a promulgar una ley electoral que modernizara los comicios e impidiera el fraude electoral.

Tras un mes de discusión en la Cámara de Diputados y una semana en el Senado, la Ley Sáenz Peña fue aprobada y promulgada el 13 de febrero de 1912.Las reglas del juego cambiaron, porque al ser el voto obligatorio y secreto, generó la necesidad de “trabajar” a los votantes (sólo hombres) para lograr sus votos. La prensa dominante “La Nación” (familia Mitre) y “La Prensa” (familia Gainza Paz) se opusieron a la ley; preferían el voto cantado y el fraude para alternarse en el poder. La consecuencia directa de la Ley Sáenz Peña fueron los triunfos electorales de la “Unión Cívica Radical” con Yrigoyen (1916) Marcelo de Alvear (1922) y nuevamente Yrigoyen (1928).

Llegó al poder la Unión Cívica Radical, el primer partido popular de en la historia argentina, votado por los hombres del pueblo, pequeños comerciantes, empleados, obreros, chacareros, apoyado por viejos criollos y los inmigrantes; significó la llegada al gobierno y a la dirección de los organismos estatales de integrantes de los sectores medios que hasta ese momento estaban excluidos de hecho de esas funciones.

La primera presidencia de Hipólito Yrigoyen impulsó una serie de políticas de nuevo tipo que en conjunto señalaban una tendencia nacionalista transformadora, entre las que se destacaron la creación de la empresa petrolera estatal YPF, las nuevas leyes rurales, el fortalecimiento de la red pública de ferrocarriles, la Reforma Universitaria y una política exterior fuertemente autónoma de las grandes potencias. En materia laboral impulsó algunas leyes obreras como la ley de la jornada de 8 horas y la ley de descanso dominical e intervino como mediador neutral en los conflictos entre sindicatos y grandes empresas, pero durante su gobierno sucedieron las grandes masacres obreras de la Semana Trágica y los fusilamientos en la Patagonia con miles de trabajadores asesinados.

En 1928, la oligarquía no estaba dispuesta a tolerar otro gobierno del legendario caudillo de la UCR. pero la conspiración que comenzó a urdirse en su contra desde el mismo momento en que ganó las elecciones se debió más a sus aciertos que a sus errores.

Yrigoyen, su sucesor, Marcelo Torcuato de Alvear, y Mosconi casi lograron que la ley de nacionalización del petróleo fuese promulgada en 1928, pero la oposición de un senado dominado por los conservadores lo impidió. Las compañías extranjeras como la Standard Oíl se estremecieron. Y comenzó a gestarse lo que sería el primer golpe de Estado de la historia; los dueños de la Argentina se unieron a intereses extranjeros y convocaron a ERIS la diosa de la discordia materializada en la prensa escrita.

Hacia 1930 el mundo capitalista ya había estallado en Wall Street y cundían el pánico y las conmociones sociales por todos los rincones del mundo. En la Argentina la situación también era distinta a la de 1928 y había crecido la desocupación.

La prensa, encabezada por el diario Crítica, del uruguayo Natalio Botana atacaba violentamente a Yrigoyen. También La Prensa, La Nación, La Razón, La Vanguardia se ensañaron con él. Pusieron en marcha el “Manual del Desestabilizador – Siglo XX”. Primero criticaron al gobierno por su forma de gobernar, tratándolo de tirano, totalitario, déspota, luego el ataque subió la apuesta y atacaron su capacidad para gobernar instalando conceptos como inepto, después atacaron su honestidad: “corrupto”, y por último su moralidad.  Así se convenció a gran parte de la ciudadanía que lo había votado por segunda vez, que si el líder era lo que la prensa decía, merecía una revolución. Así lo creían los estudiantes, los profesionales, los sectores medios, que fueron los que se plegaron a los pedidos de renuncia que se precipitaron hacia fines de agosto de 1930. Su derrocamiento, también contó con el beneplácito de los partidos de la futura “Concordancia” (UCR Antipersonalista, Socialista Independiente y Demócrata Conservador) y por supuesto de los grupos petroleros extranjeros.

Sin apoyo popular en la calle, el golpe hubiera estado condenado, pero la prensa hizo su trabajo y los dueños de la Argentina triunfaron. Una turba saqueó la modesta vivienda de Yrigoyen, quien fue detenido y confinado en la prisión de la isla Martín García.

Desde 1930 y hasta la fecha, los dueños de la Argentina han usado una y otra vez el mismo método: dividir al pueblo, inyectar odio utilizando cualquier medio, con “el cuarto poder” como vanguardia.

Así lo hicieron luego con Perón. Sucesivos enfrentamientos con la iglesia y con los sectores más conservadores del agro y la industria, fueron las semillas de odio a partir del cual, esos sectores comenzaron a conspirar para derrocar a Perón. Aprovecharon errores, tensiones típicas de cualquier sociedad y organizaron un golpe de Estado, primero con la demonización de la prensa y luego con la decisiva participación de oficiales del Ejército y principalmente de la Marina. Las razones del descontento anidaban en el creciente enfrentamiento de Perón con la Iglesia Católica debido a la sanción en 1954 de una ley de divorcio (derogada en 1955 y aprobada nuevamente en 1987, es decir Perón se adelanto 33 años) , y la decisión de abandonar el sostén del culto por parte del Estado.

La crisis económica había precipitado también la puja distributiva: el sector más rico y propietario del campo y de la industria que el mismo Perón apuntaló con sus planes quinquenales, no estaban dispuestos a una más justa distribución del ingreso.

En el plano internacional, no estaba alineado ni con la ex Unión Soviética ni con EEUU, a quien les preocupaba el desarrollo de la industria aeronáutica dado que en 1948 EL PULQUI (flecha en idioma mapuche) se convierte en un hito de la aviación al ser el primer avión jet de la región y el octavo a nivel mundial”; a su vez, la industria automotriz lanzó en 1952 el famosos Rastrojero, cuya fabricación sobrevivió hasta que la Junta Millitar en 1979 decidió cerrar IME. Su vehículo más popular, el Rastrojero Diesel, dominaba cómodamente el mercado de pick ups diesel con el 78% de participación.

También la prensa y los dueños de la Argentina lograron destituir a Illia en 1966 En este caso tuvo mucha influencia el rol de las revistas. Primera Plana, Confirmado y la prensa oral y escrita. Todos los comentarios eran catastróficos contra el expresidente. En diciembre de 1965, Primera Plana habló de Illia como un “viejo ajado, inútil y lento”. El sobrenombre que popularizó la prensa fue “la tortuga”. En realidad, fue depuesto porque sancionó una ley de medicamentos que fue un duro golpe a los intereses de las empresas farmacéuticas y sancionó una ley de Salario Mínimo, Vital y Móvil que el empresariado no vio con buenos ojos.

Además, anuló los contratos con petroleras extranjeras impulsando la explotación de dicho recurso por parte del Estado, y procuró modificar el régimen sindical garantizando la representación de las minorías en las direcciones de los gremios, algo que el sindicalismo peronista no le perdonó. Es decir, una vez más, ERIS mediante, se logró el famoso “divide y reinaras” y en junio de 1966 la población mayoritaria estaba de acuerdo con la ruptura del orden institucional.

En 1976, el neoliberalismo ya estaba instalado a nivel mundial y con el campo popular dividido (“radicales”, “ni yanquis ni marxistas: peronistas”, “Perón Evita: la patria socialista”) el golpe cívico-militar tuvo el camino allanado para derrocar por segunda vez un gobierno peronista, cuando existían mecanismos institucionales para la renuncia de Isabel Perón y así conservar la institucionalidad. Pero los dueños de la Argentina vieron una oportunidad única de instalar a sangre y fuego el primer ensayo neoliberal en Argentina (el segundo fue con Menem-De la Rúa y el tercero con Macri). Todos terminaron con una deuda externa calamitosa y fuga de capitales.

ERIS SIGLO XXI

En el siglo XXI, los dueños de la Argentina, a caballo de las nuevas tecnologías, concentraron los medios de comunicación en pocas manos y a través de los canales de cable tienen un dominio casi absoluto del mensaje que ellos quieren que llegue a la población.

También han sumado un “ejercito de trolls que todos los días se encargan de diseminar “odio” en las redes sociales utilizando las fake news, con mentiras manifiestas o a partir de una verdad a medias llegar a una mentira maliciosa. A fuerza de repetir y repetir, han creado eslogan que se convirtieron en axiomas: “una verdad incuestionable que no necesita demostración”. Por ej.: “se robaron un PBI” y resulta que 95 de cada 100 argentinos no sabe cuánto es el PBI del país, o sea no saben de qué están hablando, pero lo toman como un axioma. No necesitan razones ni pruebas para decir “todos los K son corruptos” porque para ellos es una verdad que no necesita ser demostrada”.

La corrupción pública no existe sin corrupción privada y no nació con los “K”. Cavallo denunció la cartelización de la obra pública en 1995 y Menem dijo que Yaciretá es un monumento a la corrupción. En dicha obra el Grupo Macri tuvo significativa participación con su empresa Yacylec, pero estas historias son ocultadas por los medios de comunicación, y por lo tanto para la ciudadanía “no existen”.

La verdad como tal hace mucho que no interesa, lo que importa es el sentimiento que se genera en el receptor de la noticia. Por eso todos los días vemos periodistas en horario central de televisión mentir descaradamente, tergiversar hechos, y desparramar odio por doquier. No están informando, ellos están trabajando para sus patrones “los dueños de la Argentina”. No es “periodismo independiente”, es “periodismo dependiente de los holdings (nacionales y extranjeros) propietarios de los medios de comunicación”.

Para mantener encendida la “llama del odio” y al mismo tiempo unificar ese lote variopinto de personas odiadoras que provienen de las clases medias y bajas, nada mejor que utilizar símbolos que todos reconocen como propio, “la bandera”. También han cambiado el significado de algunas palabras porque salen a manifestarse contra un gobierno elegido con el 49% de los votos “para defender la democracia ¿?”; los tres poderes del Estado previstos en la Constitución Nacional están funcionando, pero “manifiestan en contra del gobierno para defender la República ¿?”

CONCLUSIÓN

 Los gobiernos populares, disgustan al orden social dominante, cuyos titulares no resistirían el menor examen moral, pero pueden fungir como censores éticos, por ser también los dueños del sistema mediático. De todos modos, no sólo explotan ese filón. Saben captar todas las debilidades del liderazgo popular, y usarlas contra él. Y manejan a la perfección, las contradicciones que existen en el seno de las mayorías, para aplicarnos la consigna “divide et impera”. El objetivo final de los dueños de la Argentina es “que los pobres voten lo que los ricos quieren”

BAROVERO Diego Alberto. «Reforma electoral: el acuerdo Yrigoyen-Sáenz Peña»

www.elhisoriador.com.ar

FRAGA Rubén Artículo 12/07/16

ARGAÑARAZ Aurelio “Los orígenes de la grieta”.

ILUSTRACIÓN: Lic. GRISELDA CATRAMBONI

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