LA DUPLA BANCOS-NEOLIBERALISMO

El Banco de Inglaterra, al igual que el banco de Francia y Alemania, no comenzó -como usualmente se piensa- como banco estatal ni como empresa de la corona, sino como banco privado, fundado y  controlado por la dinastía banquera europea que se había instalado en forma familiar en Inglaterra, Francia, Alemania, Austria e Italia: el clan Rothschil de origen judeoalemán , junto con sus asociadas Kuhn, Loeb, Lehman y Warburg.

La familia Rothschild (la rama británica de la familia fue elevada a la nobleza por la reina Victoria) poseía un enorme poder financiero en toda Europa, pero deseaban aumentarlo y así establecer las políticas financieras en los principales países europeos. El banco fue fundado en 1694, seis años después de la Revolución Gloriosa (derrocamiento de Jacobo II), y fue nacionalizado recien el 1 de marzo de 1946  durante el breve reinado del keynesianismo, cuando los políticos contaron con la fuerza suficiente  para nacionalizarlo, a consecuencia de la Segunda Guerra Mundial, pero aún así  el gobierno nacional no podía ejercer el control sobre él, ni podía despedir al gobernador del banco, mientras que el banco seguía manteniendo en secreto sus operaciones internas.

En 1948 llegó al Banco de Inglaterra Sir George Bolton. Se había iniciado como agente de cambio en la City en 1917, y como muchos otros del ramo no tardó en desarrollar un odio visceral por las regulaciones. Fue uno de los padrinos intelectuales de la nueva derecha, paladín de la libre empresa global. (*)

Finalizada la segunda guerra mundial y cerrado  el acuerdo de Breton Woods, todavía seguían vigentes las medidas de control sobre los movimientos financieros internacionales instauradas durante la Gran Depresión.  (los capitales no podían migrar de país a país libremente).(*)

La economía de EEUU crecía a todo vapor y Wall Street al  estar sujeto a control, comenzó a buscar las vías de escape a las restricciones de la Casa Blanca, y sus banqueros encontraron su salida en Londres.(*)

A mediados de la década del 50, en la City de Londres se percibió una nueva veta de actividad extraterritorial, cuando todavía reinaba en los mercados las ideas de Keynes  basadas en que la liberación de los mercados mundiales encadenaría a las naciones a diversas formas de esclavitud.

Los bancos no podían tomar depósitos en divisas extranjeras y los gobiernos controlaban estrictamente la velocidad a la que entraba y salía el capital financiero de la economía, sin embargo, en Inglaterra, el Banco Midland (hoy HSBC), contravenía los controles bancarios tomando depósitos en dolares estadounidenses que no estaban relacionados con sus transacciones comerciales y ofrecía para esos depósitos tasas de interés sustancialmente más altas que las permitidas por las regulaciones estadounidenses.

El Banco de Inglaterra, investigó la maniobra, pero en vez de sancionar al Banco Midland, detectó una veta de negocios internacionales que  permitirían a Gran Bretaña apuntalar sus precarias reservas de divisas extranjeras.

Bolton como Jefe del Departamento de Divisas del Banco de Inglaterra, estaba en posición perfecta para regular o no ese mercado, y decidió no hacerlo. Así nació este nuevo mercado londinense del “dólar desregulado” . Este vacío regulatorio se llamó “euromercado” o “mercado financiero extraterritorial”

Hugh Dalton, del Partido Laborista, era el Ministro de Economía y Hacienda de Gran Bretaña. Había nacionalizado el banco y tomado otras medidas por el estilo, y levantaba como bandera la frase de Keynes que decía: las bajas tasas de interés provocarán la eutanasia del rentista, entendiendo por tal  “al inversor sin funciones” que en lugar de arremangarse y desarrollar una empresa real  se queda mirando como crece su capital gracias al duro trabajo de los demás. Esto ponía en evidencia las tensiones profundas que han existido siempre entre el “Capital Financiero” y el “Capital Productivo”.

Mientras tanto, en Suiza, paraíso fiscal por excelencia, comenzaba el contraataque a las ideas keynesianas. En abril de 1947. Albert Hunold, alto directivo del Credit Suisse, reunió a 36 académicos en la coqueta localidad suiza de Mont Pélerin, cerca de Ginebra, con la intención de planear un resurgimiento del liberalismo (neoliberalismo en lenguaje actual).

La reunión la condujo Friedrich Hayek, un economista liberal austríaco que había publicado un best seller en el que polemizaba contra el socialismo y los gobiernos regulatorios, titulado “Camino de servidumbre”.

La sociedad Mont Pélerin, que emergió de aquella reunión, sentaría las bases para el contraataque intelectual mundial a Keynes. Hayek exhortaba: “debemos formar y capacitar un ejercito de combatientes para idear una filosofía de la libertad”. Uno de los asistentes era el economista estadounidense Milton Friedman cuya obra inspiró a Margaret Thatcher y Ronald Reegan.

La sociedad Mont Pélerin contó desde sus inicios con fondos de los tres bancos suizos más grandes y las dos mayores  compañías de seguros, sin descartar al Banco Central de Suiza. También la sociedad mantuvo fuertes vínculos con la City de Londres que no sólo aportaba un bienvenido lazo con una red de financistas opositores al gobierno  sino que también  ayudaba   a desbloquear fondos del banco de Inglaterra para financiar las delegaciones británicas que acudían a las reuniones de Mont Pélerin. Resulta curioso que un banco central brinde apoyo a un movimiento abiertamente antigubernamental, como así también que actúe como lobista y guardia pretoriana que protege a la City de Londres y a su cosmovisión libertaria y por extensión a todo el sistema extraterritorial u offshore.

Mientras la ideología brindaba el entorno propicio, el mercado  londinense de dólar desregulado y sus subproductos fueron los factores claves que impusieron la liberalización de la economía mundial.  El sistema offshore comenzó en Londres.

APOSTILLA: MERCADO CAMBIARIO

El mercado cambiario es aquel donde concurren vendedores (oferentes) y compradores (demandantes) de divisas, y de cuya interacción se determina el precio de una moneda con respecto a otra (tipo de cambio).

El neoliberalismo profesa la ley del libre mercado, donde por decisión propia, nosotros los compradores y vendedores de divisas fijamos el precio justo. Si muchos quieren vender, el precio baja, y si muchos quieren comprar el precio sube, pero en realidad son unos pocos señores los que deciden si el dolar sube o baja. Son los directores-funcionarios de: los bancos, de los fondos de inversión, de los exportadores y otros especuladores y esto ocurre en cualquier parte del mundo de economías abrazadas al neoliberalismo.

En el caso argentino apenas quince bancos reúnen el 86,4 por ciento de todas las transacciones que se realizan diariamente en el mercado cambiario legal. En ese poderoso grupo hay entidades públicas y privadas, nacionales y extranjeras, pero las seis más importantes que encabezan el ranking son extranjeras (Santander, Galicia, Citi, HSBC, Frances e ICBC ) y reunen el 59% del total de transacciones. Son jugadores decisivos en el movimiento de una variable clave: el dólar. (1)

 Son jugadores principales en el desarrollo del mercado cambiario y lo que hacen ellos y sus clientes -en ocasiones aconsejados por el banco con el que realizan sus operaciones- definen la orientación de la cotización del dólar. Si sube el dolar por razones especulativas, aumentan los precios,  se pierde poder adquisitivo y se satisfacen menos necesidades. Es decir que esas pocas personas deciden cuándo y cuánto vamos a perder de nuestra calidad de vida.

Con controles o sin controles, el mercado cambiario es un potente perturbador de la estabilidad económica y la preferencia por uno u otro régimen está vinculado a la cercanía con el negocio financiero y el poder económico, como así también con la menor o mayor capacidad de dolarizar los excedentes de quienes promueven cada uno. (1)

(*) Nicholas Shaxson “Las Islas del Tesoro”

(1) Alfredo Zaiat  “Los dueños de la cancha”

DISEÑO GRÁFICO: Lic. GRISELDA CATRAMBONI

© Cr. DANIEL ROY