KEYNES

John Maynard Keynes fue un personaje muy polifacético. Nació en 1883 en Cambridge, en una familia acomodada de reputado nivel cultural. Durante su estancia como estudiante universitario en Cambridge formó parte del  Círculo de Bloomsbury, grupo intelectual y artístico que proponía un nuevo orden social, contrario a los principios morales y victorianos, del que formaban parte, entre otros, Virginia Woolf y el pintor Duncan Grant, con quien Keynes mantuvo una relación durante varios años. En 1918 conoció a Lidya Lopokova, bailarina rusa con quien contrajo matrimonio.

Además de ser un economista teórico que cambió la consideración de la macroeconomía en el siglo XX, desempeñó también múltiples puestos en el mundo económico, fue profesor en la Universidad de Cambridge desde 1908, editor del Economic Journal desde 1912,  alto funcionario de la Administración británica y negociador internacional en nombre de Inglaterra en diferentes ocasiones. Fue asesor del Banco de Inglaterra y del propio gobierno británico. Fue también director y principal accionista del Teatro de las Artes de Cambridge con un inmenso éxito artístico comercial y  además coleccionista de pintura moderna.

“Como la mayoría de los ingleses, fui educado para respetar el libre comercio casi como una ley moral” escribió en Yale Review en 1933. Jamás fue ese socialista construido por el imaginario conservador. Detestaba a Marx y Engels pero veía la intervención del Estado  como una solución temporaria para enfrentar la crisis de la Gran Depresión de 1929.(*)

Durante gran parte del siglo XIX y principios del XX, los partidarios del libre comercio permanecieron en la cresta de la ola: muchos pensaban que el libre comercio brindaba prosperidad y paz porque incrementaba los vínculos económicos entre las naciones. Pero estalló la Primera Guerra Mundial y fue en 1919 cuando Keynes adquirió por primera vez reputación con su revolucionario panfleto “Las consecuencias económicas de la paz” donde manifestó que las vastas reparaciones impuestas a Alemania la dejarían en la ruina y con ella ,a toda Europa, con terribles resultados. “Esta paz es escandalosa e imposible y sólo puede acarrear desgracias” escribió. Tenía razón: el desastre de la economía alemana sentó las bases para el ascenso de Adolf Hitler al poder.(*)

Años más tarde escribió “Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero”, casi sin duda el más célebre tratado económico del siglo XX.

Keynes pensaba que cuando dos partes intercambian bienes entre ellas, se trata más o menos de un encuentro entre iguales, pero con las finanzas es diferente. Con las finanzas, el que presta y el que toma prestado se ubican en distintos escalones de la jerarquía. Los capitalistas industriales están subordinados a los capitalistas financieros, de modo que sus intereses suelen entrar en conflicto. Los financistas, por ejemplo, aman las altas tasas de interés, de las que pueden obtener ingresos considerables, pero los industriales buscan bajas tasas de interés para reducir sus costos.

A pesar de que Keynes estaba a favor del libre comercio, en 1933, época de ollas populares, suicidio de agentes bursátiles y desempleo generalizado, su pensamiento empezó a virar y sostuvo que ante la realidad, los bienes debían fabricarse en el país en la medida de lo posible y sobretodo las finanzas debían ser nacionales porque los entrelazamientos financieros entre las naciones era perjudicial, toda vez que la Gran Depresión que había comenzado en 1929 era la culminación de un largo período de desregulaciones y de libertad de la economía en el marco de en un mercado alcista montado sobre una orgía de deudas y una apabullante desigualdad económica. (*). Cualquier semejanza con la crisis mundial de 2008 es pura coincidencia.

Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, Keynes fue enviado a EEUU a negociar, y al llegar advirtió que  EEUU si bien proporcionaba una inmensa ayuda militar, lo que realmente buscaba era destronar a Gran Bretaña de primera potencia mundial.

BRETTON WOODS: EL NUEVO ORDEN MONETARIO

Los acuerdos de Bretton Woods son las resoluciones de la conferencia monetaria y financiera de Naciones Unidas, realizada en el complejo hotelero de Bretton Woods, (Nueva Hampshire, EEUU), entre el 1 y el 22 de julio de 1944. En los meses previos a Bretton Woods se habían debatido dos propuestas distintas, una apoyada por Estados Unidos (Harry White) y la otra por el Reino Unido(Keynes).

La conferencia contó con la presencia de 44 naciones. En aquel entonces, la mayoría de las naciones del llamado Tercer Mundo aún eran colonias europeas por lo que no tuvieron representación propia. La mayoría de sus representantes eran de América Latina, y sus regímenes eran, por lo general, permeables a la influencia y el control de Washington. India todavía no había alcanzado la independencia plena y viajó a Bretton Woods como parte de la delegación británica. Los países del bloque comunista, conducido por la Unión Soviética, participaron de la conferencia, pero no ratificaron los acuerdos. China también participó de la conferencia, pero se retiró tras el triunfo de la revolución comunista en 1949, Alemania, Japón e Italia  estaban a punto de ser derrotados. Las naciones de Europa occidental aún eran campo de batalla  de la guerra y estaban desangradas mientras que  EEUU al final de la guerra poseía el 80 % de las reservas mundiales de oro.

La clave de la propuesta (británica) era que los países acreedores y los deudores estarían obligados a mantener una balanza comercial equilibrada y, en caso de incumplimiento, a pagar intereses sobre la diferencia; de los gobiernos dependerían las medidas para mantener una cuenta cero. El plan era totalmente democrático: los intereses comerciales más poderosos no podrían distorsionar la balanza comercial. EEUU  era un país fuertemente acreedor y no quería estar obligado a gastar su superávit comercial en los países deudores, por lo que este plan no convenía a sus intereses y aprovechando su mayor influencia política y la situación vulnerable de sus aliados británicos, necesitados de créditos estadounidenses para superar la guerra presionó para que el plan británico fuera rechazado. Se estableció  un sistema monetario internacional, con tipo de cambio sólido y estable fundado en el dominio del dolar anclado en las reservas de oro.

Pese a todo White y Keynes coincidían en controlar el flujo de capitales que atravesaba la frontera. Las empresas debían pedir permiso para enviar dinero al extranjero ( cepo ?) y eso proporcionaba a los gobiernos un margen para conseguir otros objetivos, como por ejemplo el pleno empleo.

En los primeros borradores de Bretton Woods, tanto Keynes como White requerían a los gobiernos de los países receptores de capitales fugados que compartieran la información con las víctimas de la fuga. Sin la seducción de la confidencialidad y el secreto bancario, habría mucha menos fuga de capital. En los primeros borradores en los artículos para asociarse al FMI se “EXIGÍA”  compartir información respecto a la fuga de capitales, en la versión final se reemplazó “exigir” por “permitir” por obra y gracia de los banqueros y sus lobistas. A partir de esa puerta abierta por una palabra, la fuga de capitales no tuvo más barreras.

En aquellos días no había un sistema extraterritorial (offshore) coherente e interconectado, y desde 1949 y por 25 años, las ideas de Keynes se implementaron extensamente dando lugar a lo que hoy se conoce como la era dorada del capitalismo, una era de prosperidad generalizada, todo en el marco de controles generalizados de movimientos de capital.(*)

La quiebra del sistema acordado en Bretton Woods se produjo durante la Guerra de Vietnam, cuando Estados Unidos imprimía y enviaba al exterior miles de millones de dólares para financiar la guerra. Además, en 1971 el país tuvo un déficit comercial por primera vez en el siglo XX.

Los países europeos comenzaron a cambiar los dólares sobrevalorados por marcos alemanes y por oro. Así, Francia y Gran Bretaña demandaron a Estados Unidos la conversión de sus excedentes de dólares en oro. Por tanto, las reservas de Fort Knox, donde está depositado el oro de Estados Unidos, se contrajeron.

Como consecuencia, las principales potencias económicas comenzaron a abandonar el patrón oro, y la economía mundial pasó a regirse por un sistema de tipos cambiarios fluctuantes ,  y luego de la ruptura del patrón oro en el año 1971,  el valor del dolar está respaldado únicamente por la confianza que le otorgan los usuarios.

En la década de 1980, a medida que los controles sobre los movimientos de capital se relajaban, crecían en forma exponencial los paraísos fiscales, con reducciones impositivas y secretismo por doquier. La globalización financiera no ha generado un incremento de la inversión.  Se puede crecer rápido y a ritmo constante con amplias restricciones al flujo de capitales. China, que restringe en forma minuciosa y burocrática las inversiones internas y externas, crece con celeridad.

Desde 1970, no sólo se regresó al libre movimiento de capitales, sino que a través de las jurisdicciones extraterritoriales, se hizo trizas cualquier tipo de control amparado en el secretísmo que ha permitido y permite que la fuga de capitales sea una constante en este tiempo.

Hoy el FMI y el Banco Mundial (hijos de Bretton Woods) son arietes de la globalización, el comercio sin trabas y los flujos de capital, al servicio del sistema financiero global, pero no era ésta la idea original. Keynes quería un mundo de comercio abierto pero las finanzas debían tener una estricta regulación gubernamental y advertía que hay una tensión elemental entre la democracia y los capitales en libre movimiento. En un mundo donde el capital circula libremente, si uno trata de bajar la tasa de interés para estimular las industrias locales en apuros, el capital se escurrirá al extranjero en busca de mejores rendimientos. Los inversores detentan poder de veto por sobre los gobiernos nacionales, en tanto que la vidas reales de millones de personas se hallan a merced de los que el economista indio Prabhat Patnaik ha denominado “una pandilla de especuladores”. La libertad del capital financiero implica reducir la libertad de los países para establecer sus propias políticas económicas; de esa particular libertad ha surgido una forma nueva de esclavitud.(*)

La dictadura financiera no tiene cara ni límites.

NOTICIAS: EL EFECTO CASCADA NO EXISTE

Una de las zanahorias que el neoliberalismo ofrece a la población, es (en un resumen grosero), que las reglas económicas deben auspiciar que las personas que tienen dinero hagan más dinero porque ello permitirá nueva creación de empleo, mejores salarios, más distribución de las ganancias y bienestar para todos, o sea el llamado efecto cascada. Pero a juzgar por el  informe de Oxfam ONG que trabaja en temas de desarrollo y lucha contra el hambre y la pobreza,  el último cuarto de siglo ha sido testigo del aumento de la concentración de la riqueza en manos de un menor número de personas. Este fenómeno mundial es la causa de la situación actual, en la que el 1% de las familias del mundo posee casi la mitad (el 46%) de la riqueza mundial.

Las élites mundiales son cada vez más ricas y, sin embargo, la mayor parte de la población mundial se ha visto excluida de esta prosperidad. Así, mientras las acciones y beneficios de las empresas alcanzan nuevos récords, los salarios como porcentaje del producto interior bruto (PIB) se han estancado.

Esta desigualdad supone un grave riesgo para el progreso de la humanidad. La desigualdad económica extrema y el secuestro de los procesos democráticos por parte de las élites son demasiado a menudo interdependientes. La falta de control en las instituciones políticas produce su debilitamiento, y los gobiernos sirven abrumadoramente a las élites económicas en detrimento de la ciudadanía de a pie. La desigualdad extrema no es inevitable, y puede y debe revertirse lo antes posible.

(*) Nicholas Shaxson

Hasta la próxima……..

ILUSTRACIÓN: Lic. GRISELDA CATRAMBONI

© Cr. DANIEL ROY