MÁS CITY QUE ISLAS

La idea generalizada es que los paraísos fiscales son pequeñas islas donde las malas personas (narcos, tratantes de personas, etc) ocultan sus dineros, pero la realidad es muy distinta.

En el mundo existen unas sesenta jurisdicciones confidenciales, con distintas características y zonas de influencia, que Nicholas Shaxon divide a grandes rasgos en cuatro grupos.

En primer lugar están los paraísos europeos. Surgieron durante la Primera Guerra Mundial cuando los gobiernos comenzaron a implementar fuertes subas a los impuestos para solventar los gastos bélicos. Así tomó notoriedad Luxemburgo, y luego Suiza implementó en 1934 la cobertura legal que necesitaban los bancos para ocultar información y al mismo tiempo estar dentro de la ley: “instituyó como delito penal la violación del secreto bancario”. En otras palabras, el mundo no tiene porque saber lo que hay en Suiza. Los banqueros suizos ya habían protegido el dinero de las élites europeas al menos desde el siglo XVIII pero en forma más precaria. También están los micro-estados como Liechtenstein, Mónaco, Andorra, la isla portuguesa de Madeira, y con otro grado menor de secretismo los Países Bajos.

El segundo grupo extraterritorial que posee casi la mitad de todas las jurisdicciones confidenciales del mundo,  es la más importante. Tiene centro en la City de Londres y consta de tres estratos principales.

El primer anillo está formado por tres dependencias británicas: Yersey y Guernesey (islas en el Canal de la Mancha) e Isla de Man ( entre Irlanda y Gran Bretaña). Estas tres dependencias están en gran medida bajo el control y el amparo de la Corona, pero gozan de cierta independencia que le permite decir a los británicos ” no podemos hacer nada” cuando los otros países se quejan de los abusos cometidos en esos paraísos.

El segundo anillo lo forman los territorios de ultramar: Islas Caiman, Islas Virgenes Británicas, Bermudas, Islas Turcas y Caicos (entre Cuba y La Española) y Gibraltar. Estos territorios han establecidos relaciones políticas estrechas pero ambiguas con Gran Bretaña. En la Isla Caimán, el gobernador es designado por la Reina, y aquel maneja la defensa, la seguridad interna y las relaciones exteriores, designa al Jefe de Policía, al procurador general, a las autoridades del Poder Judicial, y otros funcionarios de alto rango. También preside un gabinete de caimaneses elegidos localmente con poco poder efectivo pero que le permite decir a los británicos “no nos corresponde intervenir”  cuando algo turbio sale a la superficie. Gran Bretaña impuso muy disimuladamente un  gobierno directo en las Islas Turcas y Caicos en 2009 cuando la corrupción local se les fue de las manos.

El tercer anillo de la telaraña británica incluye a Hong Kong, Singapur, Las Bahamas, Dubai e Irlanda, quienes son totalmente independientes, pero mantienen lazos profundos con la City. Existen muchas otras jurisdicciones más pequeñas como la Isla de Vanuatu (Pacífico).

Esta red de satélites extraterritoriales dispersos por todos los husos horarios del planeta, le permite a la City atraer y atrapar los capitales internacionales (legales e ilegales) para luego (previo blanqueo) canalizarlos y manejarlos desde la City.

El tercer grupo extraterritorial tiene su base en EEUU, donde la actividad extraterritorial siempre ha sido más combatida que en Gran Bretaña. De hecho que hubo funcionarios que trataron de tomar medidas enérgicas contra el fraude fiscal y Kennedy pidió al Congreso que sancionara una legislación para erradicar de raíz esos males. En la década del 60, los financistas estadounidenses acudieron en masa a las zonas extraterritoriales de Gran Bretaña y Europa para eludir las reglamentaciones e impuestos de su país, esto permitió a Wall Street recobrar progresivamente su poder e influencia sobre el sistema político de EEUU y en la década de 1980 lograr que el gobierno adoptara una actitud tibia respecto a los paraísos fiscales, al estilo “si no puedes vencerlos, únete a ellos”.

El sistema extraterritorial con base en EEUU, opera en tres niveles:

En el nivel federal EEUU usa como señuelo  una serie de exenciones impositivas, clausulas de confidencialidad y leyes concebidas para atraer dinero de extranjeros al más puro estilo offshore.

El segundo nivel involucra a distintos estados: Florida recibe de las élites latinoamericanas muchísimo dinero proveniente de la evasión fiscal y de la corrupción política y protege ese dinero con la confidencialidad que brindan los bancos. Delawere y Nevada ofrecen formas muy baratas y sólidas de confidencialidad corporativa exenta de regulaciones, (se pueden inscribir sociedades de todo tipo con un simple trámite y sin registrar verdaderos propietarios) que ha atraído gran cantidad de dinero ilícito proveniente de todo el mundo (incluido el terrorismo).

El tercer nivel del sistema extraterritorial de EEUU es una red satélite de ultramar: Las Islas Virgenes de EEUU, Islas Marshall (ex colonia japonesa incorporada a EEUU en 1947 mediante “Convenio de Asociación Libre” muy apreciada por los dueños de barcos por ofrecer el servicio de “bandera de conveniencia” mediante una regulación extremadamente blanda), Panamá que comenzó en 1919 registrando barcos extranjeros para favorecer a Standard Oil a eludir impuestos y regulaciones estadounidenses; en 1927 Panamá sumó las finanzas extraterriotriales cuando Wall Street participó en la redacción de leyes flexibles para constituir sociedades comerciales exentas de impuestos sin contestar demasiadas preguntas. La zona de Libre Comercio ha convertido a Panamá en una importante lavadora de dinero del mundo.

El cuarto grupo extraterritorial  sería el resto del mundo, incluye distintos países como Uruguay, Somalía y otros que manejan mucho menos fondos y tienen un nivel menor de secretismo bancario.

Cada jurisdicción extraterritorial tolera distintos grados de suciedad, todas apuntan primero a las grandes economías pero son amplias de espíritu con todos los posibles clientes vengan de donde vengan, sin discriminar razas, credos o ideas políticas.

Suiza pone la mira en los alemanes, franceses e italianos ricos que evaden impuestos. Mónaco se vale de las elites francesas, mientras que españoles y franceses usan a Andorra. Los australianos acaudalados recurren a islas del Pacífico como Vanuatu, o Malta en el Mar Mediterráneo que también recibe dinero ilícito proveniente del norte de África. Los ricos estadounidenses prefieren Panamá y los paraísos del caribe, en tanto que los chinos acaudalados usan Hong Kong, Singapur y Macao. El dinero sucio de Rusia prefiere Chipre, Gibraltar y Nauru como trampolines donde legitimarse antes de ingresar al sistema financiero convencional en Londres y en las grandes economías.

La lucha contra las jurisdicciones extraterritoriales requiere una perspectiva internacional que permita construir nuevas formas de cooperación entre países. Es la oportunidad para que los contribuyentes de países ricos y pobres luchen por una causa común. Donde quiera que vivamos, seamos quienes seamos y pensemos lo que pensemos, esto nos afecta.

NOTICIAS DE ACTUALIDAD

Toda gran caminata se inicia con el primer paso dice un proverbio chino. Pues bien, Ecuador acaba de dar un primer paso cuando en el referéndum llevado a cabo juntamente con las elecciones presidenciales, plesbicitó lo siguiente:

¿Está usted de acuerdo en que, para desempeñar un cargo de elección popular o para ser servidor público, se establezca como prohibición tener bienes o capitales, de cualquier naturaleza, en paraísos fiscales?“. El SI se impuso con el 55% de los votos, y según lo estipulado en el plazo de un año a partir de la proclamación oficial de los resultados, el Parlamento deberá reformar la Ley Orgánica de Servicio Público y otras leyes relacionadas para adecuarlas a la decisión del referéndum.

“En este plazo, los servidores públicos que tengan capitales y bienes, de cualquier naturaleza, en paraísos fiscales deberán acatar el mandato popular y su incumplimiento será causal de destitución”.

Hasta la próxima..

Ilustración: Griselda Caramboni

© Cr. Daniel Roy